Rotura del Tendón de Aquiles

La lesión de los deportistas

 

Es el tendón más grueso y resistente del cuerpo. Conecta la musculatura posterior de la pierna con el calcáneo (hueso del talón) y es fundamental para una marcha adecuada. Su rotura produce gran incapacidad por el tiempo de recuperación que implica. Por lo mismo, la cirugía es la mejor solución, ya que el resultado permite una rehabilitación precoz.

ROTURA DEL TENDÓN DE AQUILES La rotura del tendón de Aquiles es consecuencia de lo que se denomina “microtrauma repetitivo”, es decir, ocurre cuando se mantiene la exigencia sobre un tendón, superando su capacidad de adaptación y reparación hasta modificar su estructura. Sucede, generalmente, durante la práctica de actividades deportivas que implican muchas paradas, arranques o cambios de velocidad, como fútbol y básquetbol, producto de la contracción brusca del tendón.

Las personas afectadas relatan un “chasquido” súbito en la región posterior del tobillo, dolor e incapacidad para caminar. Frente a esto, es necesario acudir a un traumatólogo especialista, quien a través del examen clínico realizará el diagnóstico de esta patología.

El tratamiento consiste en una intervención que implica volver a unir los extremos cortados del tendón de Aquiles y suturarlos para favorecer su cicatrización. En la actualidad se realiza con una técnica percutánea (pequeña incisión) que prácticamente no presenta complicaciones en la herida y tiene muy buena evolución. Por esta razón, se puede realizar en el Centro de Cirugía Mayor Ambulatoria con Hospitalización Transitoria (CCMA), ya que no requiere un postoperatorio prolongado.


Luego de esto, la persona debe utilizar una bota plástica durante seis semanas y asistir a rehabilitación desde la tercera. Se puede retomar la rutina diaria lentamente y bajo supervisión kinesiológica. Si no se realiza una buena recuperación, el paciente puede quedar con dolor crónico o pérdida de potencia de la flexión plantar, lo que afecta el despegue de la marcha normal de forma permanente.

A partir del tercer mes se pueden realizar deportes sin impacto como bicicleta. Según la evolución del paciente, se puede retomar el running al cuarto o quinto mes y, posterior al séptimo u octavo, deportes más agresivos como fútbol.

Con la colaboración de: Dr. Christian Bastias, traumatólogo de Clínica Santa María.