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Alteraciones ginecológicas y mujer

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Reúne órganos externos e internos como la vulva y la vagina, el útero, las trompas, los ovarios y las mamas. Para evitar enfermedades que afecten al aparato ginecológico, es fundamental controlarse con su médico periódicamente, respetando los plazos de exámenes y tratamientos. La detección precoz de este tipo de enfermedades, es esencial para prevenir el cáncer u otras dolencias graves. En Chile, alrededor de 800 mujeres mueren cada año por cáncer al cuello del útero. La detección precoz de la enfermedad es lo único que permite revertirla, por lo que es de vital importancia realizarse los exámenes y controles pertinentes. El cáncer cervicouterino es el resultado de una infección viral persistente asociada al virus papiloma humano (HPV). Este virus tiene muchos sub tipos, de los cuales los más frecuentes y que se asocian a este cáncer son el HPV-16 y HPV-18. Causas Este es un virus de transmisión sexual pero no necesariamente coital. Basta con el contacto genital para que la mujer pueda adquirir la infección. Se estima que alrededor de la mitad de las mujeres de nuestra población ha tenido o tendrá el virus papiloma en algún momento de sus vidas. Sin embargo, de todas las que se infectan, la gran mayoría lo hace de forma transitoria, ya que los mecanismos de defensa de su cuerpo se encargan de eliminarlo. Aunque sean un porcentaje muy menor, las que realmente importan son las mujeres que poseen una infección persistente, es decir, que son incapaces de eliminar el virus. Ellas son las que finalmente pueden desarrollar lesiones pre cancerosas en el cuello del útero y finalmente un cáncer invasor. Síntomas El cáncer cervicouterino en sus etapas iniciales es asintomático. Tratamiento Cuando el ginecólogo nota que el resultado del papanicolau está alterado, deriva a la paciente a un médico ginecólogo-oncólogo, quien a través de una colposcopia (mirar el cuello del útero con lentes de aumento) y la eventual toma de una biopsia, diagnosticará si se trata de una enfermedad pre invasora o invasora. En la etapa de pre cáncer o neoplasia intrapitelial (desarrollo de un tejido anormal en la superficie del cuello uterino) los tratamientos son bastante conservadores y no afectan la fertilidad de la mujer ni generan gran impacto en su calidad de vida. Habitualmente son tratamientos cuyo objetivo es destruir la zona del cuello del útero afectada por la enfermedad. Esto se logra a través de criocirugía (destrucción por congelamiento), láser o la resección (extirpación) de parte del cuello del útero. En caso de que la paciente posea un cáncer invasor o ramificado a otros órganos, los tratamientos son diferentes y hay menos posibilidades de recuperación. Se requiere de procedimientos radicales, grandes cirugías oncológicas con extirpación completa del útero, radioterapia y quimioterapia. Prevención Existen dos formas de prevenir la infección por VPH (Virus Papiloma Humano). La primera es que la mujer sea responsable en su sexualidad. La abstinencia sexual y la pareja única y estable evitan el contagio. Cualquier grado de infidelidad conyugal por parte de alguno de los miembros de la pareja expone a la mujer a contraer el virus, ya que el hombre puede adquirirlo de otra mujer y contagiarlo. Esta infección no es prevenible con preservativos. En segundo lugar, está disponible una vacuna, sin embargo, sirve únicamente para las mujeres que no han iniciado su vida sexual y nunca han estado expuestas a contagio. Su mayor recomendación hoy en día, es a las mujeres en edad puberal. La vacuna no sirve para todos los tipos de virus papiloma, sino sólo para los más frecuentes. Por lo tanto aún vacunada, la mujer no queda exenta de contraer el virus. El papanicolau es la forma de prevención secundaria más importante. Todas las mujeres entre los 25 y 64 años debieran hacerse al menos uno de estos exámenes cada tres años, ya que esta enfermedad es asintomática y sólo se llega a ella a través de estos controles de rutina. El 15% de la población femenina que ha sido madre ha desarrollado una depresión post parto. La gravedad de esta patología no radica sólo en el sufrimiento de la mujer, sino en la incidencia que tiene para el desarrollo cognitivo y emocional de la guagua. Si bien este cuadro depresivo tiene prácticamente las mismas características y síntomas que una depresión común, corresponde a un periodo de la vida de la mujer muy particular. Los cuadros depresivos en general abarcan aproximadamente a un 8% de la población y son hasta tres veces más frecuentes en las mujeres. El que ellas sean más propensas y de depresiones más prolongadas, tiene que ver con los cambios hormonales a los que está sometido su organismo durante todo el ciclo reproductivo, es decir, desde el momento de la pubertad hasta la menopausia. Así, las bajas de ánimo en las mujeres tienden a aparecer durante el periodo premenstrual, aumentando un poco durante el embarazo y bastante más en el post parto. ¿Qué mujeres desarrollan este tipo de depresión? Si bien todas las mujeres comparten la posibilidad de desarrollar una depresión post parto, las posibilidades aumentan según ciertas condiciones. Existe un 20% más de probabilidades en aquellas que han tenido cuadros depresivos previos, un 30% en las que su ánimo decae durante los meses de gestación, ya sea por situaciones emocionales como conflictos de pareja o por situaciones aflictivas en general, y hasta un 50% en las que han sufrido depresión post parto en embarazos anteriores. Incidencias en la guagua Desde el punto de vista evolutivo uno de los elementos que más ha contribuido al desarrollo emocional, social y cerebral del ser humano ha sido la posibilidad de establecer un vínculo prolongado e intenso con su madre. Uno de los problemas más complejos de esta depresión, sobre todo si es prolongada, es el impacto en la relación madre–hijo. El vínculo emocional entre ellos puede resultar profundamente dañado, lo que puede tener consecuencias en el desarrollo neurocognitivo y emocional del pequeño. ¿Cómo identificar el problema? Los síntomas son básicamente los mismos que una depresión común: decaimiento del ánimo por un tiempo prolongado, tristeza, abatimiento, desgano, apatía, desinterés, ansiedad, irritabilidad e incapacidad para experimentar placer por cosas simples y cotidianas. En la depresión post parto se suma la sensación de incapacidad o de rechazo para cuidar del hijo, un agudo sentimiento de culpa asociado a esta dificultad, además de insomnio y una profunda angustia con opresión torácica y abdominal, a veces acompañada de gran inquietud. También pueden presentarse molestias digestivas, dolores musculares, pérdida de atención y memoria e ideas pesimistas o incluso de muerte. Como en todas las depresiones, hay distintos niveles de intensidad: Hay situaciones que son suaves y que se denominan disforia: son estados leves que duran pocas semanas, cuya sintomatología son el decaimiento y una cierta tendencia a la tristeza y al llanto. Sin embargo, son percibidos por la mujer como una situación emocional natural luego de la experiencia del parto. Las situaciones más graves revelan actitudes melancólicas con ideas y actos suicidas. Algo menos frecuente, pero que también puede llegar a ocurrir, es que la mujer sufra una psicosis post parto con alucinaciones y delirios persecutorios, de culpa, de ataque e ideas homicidas respecto a la guagua. Tratamiento Cuando la depresión es leve, las prácticas terapéuticas son más bien simples. Resulta útil el desarrollo de actividad física como hacer gimnasia y caminatas, pero al mismo tiempo es importante tener una mayor cantidad de horas de reposo. Otra forma de combatir el problema es a través de fármacos, pero siempre bajo la supervisión de un especialista. El tratamiento farmacológico en general va acompañado de psicoterapia. El cambio en el estilo de vida de nuestra sociedad ha llevado a que más mujeres presenten sobrepeso cuando están esperando guagua. Esto, junto con otros factores, ha derivado en que aproximadamente el 10% de las chilenas embarazadas sufran de diabetes gestacional. Durante el embarazo, muchas mamás dan rienda suelta a sus antojos. Pero ojo, porque los chocolates, pasteles, dulces, entre otros, además de sumarle unos kilitos extra, pueden hacer que se desarrolle una diabetes gestacional. Esta condición se define como la intolerancia a los hidratos de carbono que se desencadena durante el embarazo. Se trata de un grado leve de diabetes del adulto, que generalmente aparece en el segundo trimestre de gestación, es decir, entre las 24 y 28 semanas. Causas Son varias las causas que inciden en su desarrollo: Durante este periodo, el cuerpo femenino produce hormonas que aumentan la resistencia al trabajo de la insulina. Antecedentes familiares de diabetes, el sobrepeso u obesidad son otros factores de riesgo. Por último, la raza latina también es un factor de riesgo, lo que hace que las chilenas sean más propensas a tener diabetes gestacional. Síntomas Hay mujeres que son asintomáticas, por lo que pueden pasar todo el embarazo sin ser diagnosticadas. Por ello, el Ministerio de Salud establece como norma general, que a todas las embarazadas del país se les realice un examen de tolerancia a la glucosa, entre las 24 y 28 semanas de gestación. Este test consiste en medir el nivel de azúcar en la sangre (glicemia) dos horas después de sobrecargar el organismo con 75 gramos de glucosa. Si el resultado es sobre 140 mg/dl, estamos en presencia de diabetes gestacional. Riesgos Este tipo de diabetes no trae consecuencias graves para la madre o para la guagua, ya que se produce en la segunda mitad del embarazo. Sin embargo, si no se controla adecuadamente, aumentan las posibilidades de que la paciente desarrolle una diabetes 15 o 20 años después. En el caso de que la madre no presente esta enfermedad a lo largo de su vida, es poco probable que se gatille en el hijo. Son muchas las enfermedades que se pueden curar si son pesquisadas precozmente. Por ello, es de vital importancia realizar los chequeos médicos correspondientes, según edad y factores de riesgo de la mujer. La primera visita al Ginecólogo puede causar ansiedad y pudor. Sin embargo, hay que tener claro que cuando una mujer decide iniciar su vida sexual debe acudir a un especialista, para evitar posibles problemas en el sistema reproductor. A continuación, le entregamos una guía con los exámenes ginecológicos de rutina necesarios para toda mujer: Control ginecológico: Toda mujer en edad fértil o con alteraciones menstruales debe realizarse un control ginecológico al año. Esto debe persistir después de la menopausia, pues la patología oncológica más grave se da en esta etapa. En este control se deben evaluar factores de riesgo, la historia menstrual de la paciente, su vida sexual en términos de edad de inicio y cantidad de parejas. Mamografía: Sirve para prevenir el cáncer de mamas y debe realizarse anualmente a partir de los 35 años. Una mujer con antecedentes familiares de cáncer mamario debe someterse a un control más riguroso, que implica una revisión precoz. Ecografía transvaginal: Este examen se hace con el objeto de evaluar específicamente los genitales intraabdominales. No es de rutina, su periodicidad va a depender de los síntomas o hallazgos. Papanicolau: Está orientado a detectar de manera precoz lesiones precancerosas en el cuello del útero. Se recomienda realizarse este examen cada tres años. Cuando existen factores de riesgo asociados, es aconsejable realizar el control anualmente. Densitometría ósea: Es recomendable para evaluar el estado de los huesos de aquellas mujeres que están en su menopausia. Si los resultados son normales, se recomienda repetirlo cada dos o tres años. En esta etapa, también es necesario realizarse exámenes generales destinados a la pesquisa de alteraciones del colesterol. Controles de embarazo: Durante esta etapa, se sugiere vigilar que el embarazo siga su curso normal, con el fin de que complicaciones como el parto prematuro, el síndrome hipertensivo del embarazo, el retardo del crecimiento intrauterino y las infecciones puedan ser detectadas oportunamente. Se calcula que el 20% de las mujeres sufrirá al menos un episodio de infección urinaria en su vida. Lo más importante para tratarlas, es la consulta con un especialista ante la primera molestia. La anatomía femenina hace que las mujeres sean mucho más propensas a contraer estas infecciones que los hombres, ya que la uretra (conducto por el que sale la orina) está a pocos centímetros del ano, facilitándose el paso de bacterias hacia el aparato urinario. Desde ahí pueden llegar a la vejiga y contaminarla, lo que deriva en infecciones o cistitis. De no ser tratada, puede producirse una pielonefritis, enfermedad renal menos frecuente que en casos graves puede convertirse en una septicemia, que implica riesgo vital. Existen periodos específicos en la vida, en los que las mujeres sufrirán de infecciones: Infancia: tiene directa relación con los hábitos higiénicos. Inicio de la vida sexual activa: se produce por colonización o adquisición de gérmenes durante la relación sexual. Menopausia: determinado por cambios hormonales, que implican modificaciones en el pH de la zona genital. Tercera edad: se acentúan los cambios hormonales y se suman patologías propias de la edad como la incontinencia y el prolapso. Síntomas Dolor, especialmente en la zona baja del abdomen. Polaquiuria (orinar seguido y en poca cantidad). Incapacidad de aguantar el deseo de ir al baño. Sensación de no haber vaciado la vejiga. Ardor al orinar. En algunos casos puede haber sangramiento. Cuando los riñones están comprometidos, se produce dolor en la espalda y fiebre. Tratamiento Ante cualquiera de los síntomas antes mencionados, se debe consultar con un Urólogo, quien realizará un análisis y cultivo de orina para determinar la presencia y tipo de bacteria. La duración del tratamiento dependerá del tipo de infección y de la importancia de la misma: si es una cistitis, se puede tratar con antibióticos orales durante dos o tres días, aunque la desaparición de los síntomas puede tardar varios más. Consejos para reducir el riesgo de una infección No retrasar la micción cuando tenga ganas de orinar. Orinar tranquilo y sin apuro hasta vaciar completamente la vejiga. Beber abundante líquido diariamente. Orinar antes y después de tener relaciones. Mantener un pH estable en la piel, evitar el cambio continuo de jabones y geles de baño. Realizar el aseo genital en forma adecuada. Hacer las necesidades todos los días, preferentemente en la mañana antes de la ducha. La mayoría de las mujeres sueñan con ser madres algún día. Lo que muchas no saben es que su gran anhelo puede verse interrumpido por varias causas, entre las que se cuentan los trastornos alimenticios. La anorexia y la obesidad están estrechamente relacionadas con la infertilidad en la mujer, ya que son dos hechos que alteran la ovulación. Hay múltiples circunstancias físicas, emocionales y ambientales que pueden alterar la ciclicidad ovárica, la ovulación y la capacidad fértil de la mujer. Por ejemplo, el estrés laboral, emocional y físico, irse de viaje o dar exámenes académicos pueden traer consecuencias al momento de querer tener hijos. Anorexia La anorexia afecta aproximadamente al 1 o 2% de la población, incluyendo a adolescentes y mujeres adultas. Este mal conlleva una pérdida significativa de masa corporal, muscular y tejido graso. Es un trastorno de origen psiquiátrico, complejo, multifactorial y que requiere un manejo multidisciplinario. Pero, ¿cómo puede esto afectar la capacidad de tener hijos? En la fertilidad femenina, la pérdida de peso de cualquier naturaleza se ve asociada con la liberación inadecuada de la hormona hipotálamo-hipofisiaria, que disminuye la estimulación sobre el ovario para la producción de estradiol y progesterona. La falta de ovulación tiene una serie de consecuencias biológicas, que se traducen en dificultad para lograr un embarazo. Obesidad Por su parte, la obesidad también se relaciona directamente con la disminución en la capacidad reproductiva, ya que al igual que en el caso de anorexia, se produce una secreción inadecuada de la hormona hipotálamo-hipofisiaria, lo que causa serias dificultades para quedar embarazada. ¿Qué se debe hacer? Lo primero es la evaluación metabólica, nutricional, hormonal y conductual. El enfoque terapéutico se basa en bajar de peso y normalizar los distintos trastornos metabólicos, junto con un apoyo sicológico permanente. Además, la recuperación de la ovulación y de la fertilidad pasa por el uso de diferentes fármacos orales e inyectables destinados a estimular o reforzar los mecanismos endógenos que desencadenan estos procesos. Menopausia es la expresión que se utiliza para designar la fecha de la última menstruación en la vida de la mujer (entre los 45 y 52 años). Ésta se produce a raíz del envejecimiento del ovario, el cual progresivamente pierde la capacidad de producir hormonas (estrógeno y progesterona) y la de ovulación, eliminando la posibilidad de embarazo y reduciendo la frecuencia de las menstruaciones hasta que finalmente se detienen. Así, la menopausia se define como la ausencia de sangrado por un periodo superior a un año. Al principio, las reglas comienzan a ser muy irregulares y cada vez más espaciadas, siendo normal que lleguen cada dos o tres meses, lo cual puede durar un par de años antes de que llegue la menopausia. Los cambios que conducen al cese de la función menstrual y al reajuste metabólico duran alrededor de cinco a siete años. A ese periodo se le denomina climaterio y es la etapa en que ocurre toda la sintomatología. Síntomas Los síntomas que acompañan a este proceso son bastante variados. Hay mujeres que los pueden sentir antes, como otras pueden tener sus primeros síntomas tres años después de ocurrida la menopausia, o bien no tener síntomas de ningún tipo, excepto la ausencia de sangrado. Bochornos o sofocos Corresponden a un repentino aumento en la temperatura corporal. Producen una molesta sensación de calor y transpiración desde la base de los hombros hasta el cuero cabelludo pasando por el rostro y pueden ocurrir de una o dos veces al día hasta seis o más veces. Cuando suceden durante la noche, el sueño tiende a volverse superficial e intermitente, generando alteraciones del genio y estado de ánimo en la mujer. Estos sofocos duran, en promedio, entre dos a tres años y a un grupo menor de mujeres puede durarle hasta cinco. Jaquecas Dolores articulares y sequedad vaginal. Esta última puede causar molestias y dolores al momento de tener relaciones sexuales, lo cual puede influir negativamente en la relación de pareja, por lo que es recomendable incluir a los maridos en el tratamiento para que puedan comprender el proceso por el cual se está pasando. Tratamiento Consiste básicamente en la ingesta de hormonas, las cuales pueden ser orales en forma de comprimidos o como parches o cremas gel a través de la piel. El otorgar o no tratamiento durante el periodo del climaterio depende fundamentalmente de la calidad de vida de la mujer. Los riesgos que conlleva el tratamiento son principalmente la posibilidad de una trombosis (coágulo en alguna vena) o infarto al corazón y el aumento de riesgo de un cáncer de mama. Por esto es importante determinar quiénes pueden recibir tratamiento de hormonas y quiénes no. Para pasar por esta etapa de una manera más llevadera, lo que la mujer debiera hacer, a partir de los 40 años, es replantearse sus hábitos de vida. Comer menos y más sano, acompañar la dieta con ejercicios, como caminatas forzadas de 40 minutos, no fumar e injerir lo justo y necesario de alcohol. Si se logran esos hábitos y se llega saludable a este periodo de la vida, puede que la sintomatología sea menor y no sea necesario requerir de tratamientos hormonales. Para que el organismo de la mujer funcione adecuadamente en términos de ovulación, embarazo o menstruación periódica regular, es fundamental que una serie de componentes, tanto del sistema reproductor como del eje endocrino, trabajen de manera armónica. Si esto no ocurre comienzan a producirse algunos trastornos, entre ellos, el síndrome de ovario poliquístico. Esta enfermedad corresponde a un trastorno en la interrelación hormonal de la mujer producto de una alteración funcional en el ovario, en que el problema radica en un ovario, cuya producción de hormonas está alterada y pierde la capacidad de ovular. Es un trastorno bastante frecuente que afecta principalmente a mujeres jóvenes, sin embargo, no existen estadísticas, ya que muchas mujeres lo padecen sin notarlo o no lo descubren hasta que presentan problemas de fertilidad. Síntomas La mujer de ovario poliquístico es aquella que vive frecuentemente con atrasos en su regla o, en su forma más severa, padece ausencia de menstruación. Esto también produce que la paciente no logre embarazarse tempranamente, por lo que la infertilidad es otro de los motivos recurrentes de consulta. Otros índices para su identificación son la tendencia al cutis graso, el acné, subir considerablemente de peso, tener vellos en forma exagerada o en zonas poco frecuentes o la aparición de pequeños quistes en el ovario, identificables ecográficamente. Todo esto relacionado también a un problema de prolactina que produce secreción de los pezones. Causa La causa del trastorno es desconocida y por lo tanto no existe manera de prevenirla o atacarla directamente, sólo puede diagnosticarse a través de los antes síntomas mencionados, ecografías o exámenes de sangre, para así determinar un tratamiento apropiado para la paciente. Tratamiento Como no se conoce el origen de la enfermedad, no existe un medicamento que ataque el problema del mal funcionamiento del ovario. Por lo tanto, lo que el médico hace es tratar los trastornos que este mal funcionamiento produce. El tratamiento más común es la receta de pastillas anticonceptivas, las cuales neutralizan y bloquean el ovario y, en general, en la medida que el problema se trate hay muy buena respuesta en términos de la evolución de los trastornos. Sin embargo, ese no es el motivo primordial por el que se debe acudir al médico. El síndrome de ovario poliquístico es una enfermedad que avanza progresivamente y va agravándose si no es detenida a tiempo. Eventualmente puede elevar la insulina, lo cual hace que la mujer suba de peso, y mientras mayor sobrepeso, más alteraciones de insulina desarrolla, formando un círculo vicioso que podría conducirla a padecer una diabetes. Por esto es fundamental que la mujer esté atenta y si percibe alguno de los síntomas en forma exagerada o anormal, consulte a un Ginecólogo o Endocrinólogo, ambos especialistas en el tema, en último caso para descartar la enfermedad. Youtube Facebook Twitter Buscar Llámanos +56 2 2913 0000 Las 24 horas del día, los 365 días del año. Ubicaciones Clínica Santa María Av. Santa María 0500, Providencia. Centro Médico La Dehesa Av. La Dehesa 1445, Lo Barnechea. Urgencia Escolar Av. Santa María 0500, Providencia. Abierto de 8:00 a 22:30 horas. Urgencia General Av. Bellavista 0415, Providencia. Abierto 24 horas. Laboratorio Santa María Av. Santa María 0810, Providencia. Lunes a viernes de 8:00 a 16:00 horas. Sábado de 8:00 a 13:00 horas. ¿Necesitas ayuda? Contáctanos Respondemos tus inquietudes Sugerencias y reclamos Ayúdanos a mejorar nuestra atención Trabaja con nosotros Mapa del sitio Acceso proveedores Acceso para médicos Modelo de Prevención de Delitos - Canal de denuncias Términos y Condiciones © 2018 Clínica Santa María aparato, genital, femenino, organo, fecundacion, embarazo, parto, lactancia, vida, sexual, mujer, vulva, vagina, utero, trompas, ovarios y mamas, enfermedades, ginecológico, control, medico, examenes, tratamientos, detección, precoz, prevenir, prevencion, cancer, órgano, fecundación, útero, ginecologico, médico, exámenes, deteccion, prevención, cáncer, clínica, clinica, santa, maría, maria, educación, educacion, paciente Para evitar enfermedades que afecten al aparato ginecológico, es fundamental controlarse con su médico periódicamente. Hazlo en Clínica Santa María.

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Por ello, no solo lo afectan males de tipo orgánico, sino también dolencias de tipo psíquico que afectan la conducta y el estado de ánimo del afectado. Este es el caso de padecimientos que son respuesta a problemas producto de la relación con otros o con el medio en general, como las ansiedades, el estrés, la depresión, las fobias o el pánico. A continuación se exponen conceptos de interés sobre éstas y otras enfermedades que afectan a la salud mental de las personas. Durante toda su existencia el ser humano ha estado en búsqueda de la tranquilidad y la felicidad a través del uso de sustancias que estimulen o relajen el organismo. Uno de los ejemplos más claros es el uso y abuso del alcohol y el cigarrillo a lo largo de nuestra historia. Sin embargo, el mundo de hoy ya no solo incita al consumo de estas sustancias, sino que cada vez va sumando más pastillas que permitan a las personas tener ánimo para enfrentar la vida cotidiana. Esto ha producido un gran aumento en el consumo de hipnóticos, antidepresivos, relajantes musculares, pastillas para adelgazar o cualquier sustancia que mejore el ánimo y genere seguridad, cuyo consumo persistente o automedicado es tan serio como el de cualquier droga. El peligro de la dependencia Cada medicamento tiene un mecanismo de acción en el sistema nervioso central del hombre y por lo tanto, su uso dependerá del efecto o fin que se pretende alcanzar. Es decir, si se busca poder dormir, lo indicado es ingerir algún tranquilizante, o si en la persona existe algún componente depresivo, un estimulante será bueno para subir el ánimo. El problema radica en determinar cuándo es adecuado el uso de estas pastillas para no consumirlas sin límites con tal de sentirse a gusto. La ingesta desenfrenada de fármacos hace que la persona vaya necesitando una dosis mayor a la anterior, porque ya no sienten las sensaciones que tenían en un principio. Esto pasa con cualquier droga y encierra el peligro de llegar a consumir sustancias cada vez más fuertes y en mayores cantidades. ¿Cómo usar estos medicamentos? La búsqueda de la pastilla de la felicidad muchas veces es recomendada por los amigos y la publicidad, haciendo alusión a lo exitosa que ha sido su propia experiencia. Sin embargo, el uso correcto de un medicamento se logra a través de una visita a un especialista y una receta médica. Sólo así podrá estar seguro que su efecto y el tiempo de consumo será el adecuado. Existen, además, formas de evitar y suplantar el uso de pastillas, como hacer deporte o practicar un hobbie que nos entretenga. Cuando se realiza una actividad como trotar, escribir o pintar, el cuerpo comienza a generar unas hormonas llamadas endorfinas que producen una sensación de placer y tranquilidad, sin necesidad de ninguna pastilla. Por esto es importante darse espacios dentro de la rutina laboral del día para hacer cosas gratas y placenteras, que permitan al cuerpo relajarse y evitar las sustancias que pueden conducir a la dependencia y drogadicción. Existen varias razones por las cuales los niños pueden presentar conductas violentas; entre ellas destaca la imitación de los modelos que giran a su alrededor. Por esto, evitar el contacto con juegos y programas agresivos resulta de vital importancia para prevenir este tipo de comportamientos. ¿Su hijo ha mordido alguna vez a un compañero o ha tirado sus juguetes por el aire durante una pataleta? Aunque estas actitudes parecen agresivas, son bastante comunes y no significan que el pequeño es un niño violento. En primer lugar, es importante hacer una distinción entre impulsividad, rabia y agresividad o violencia. Muchas veces los menores reaccionan impulsivamente frente a situaciones que le producen nervio, sin tener ningún filtro ni anticipar las consecuencias de sus actos. Un ejemplo concreto y frecuente es el caso de maltrato a ciertas mascotas como pollos, gatitos pequeños, etc. La rabia, es algo natural y propia de la etapa preescolar para demostrar algún descontento. Comúnmente se manifiesta con pataletas o conductas agresivas, las cuales aumentan o disminuyen según el grado de ganancia que obtengan. La diferencia radica en que las conductas guiadas por el arrebato producen arrepentimiento y culpa. No así la violencia, que se caracteriza por no producir ningún tipo de remordimiento en el individuo, siendo una especie de mandato interno al que hay que obedecer. Existen dos pilares básicos que se deben evaluar para poder explicar un comportamiento violento: Su biología: Tiene relación con su historia médica, si ha estado sometido a procedimientos agresivos, si padece enfermedades importantes, si ha estado privado o invadido en su ambiente natural. Su biografía: Se refiere al tipo de vida que ha llevado el niño, el tipo de estímulos que ha recibido, los problemas que ha enfrentado, como cambiarse constantemente de casa o vivir en un lugar ruidoso. Sin embargo, la mayoría de los casos de violencia infantil responden a la imitación de modelos, ya que la agresividad es, ante todo, una conducta aprendida. Los juegos de computador y los programas de televisión impactan fuertemente en ellos determinando un ejemplo a seguir. Oposicionismo desafiante Durante los dos a cinco años de edad, los niños pasan por una etapa denominada “oposicionismo desafiante”, donde enfrentan y se oponen a la autoridad. Es entonces cuando hay que ponerles más atención, ya que es cuando les resulta más fácil adquirir conductas agresivas y hacerlas propias. Por esto, el trato que se les da en el hogar y el rol que juegan los padres como modelos y educadores de autocontrol, respeto por el otro y ejemplo de buenas relaciones interpersonales en la familia, es fundamental. ¿Cómo se trata a estos niños? Existen distintos tipos de abordaje, pero la clave está en tratarlos a través de los adultos que funcionan con ellos; sus padres, las nanas, los profesores, etc. Se debe realizar un trabajo interdisciplinario, el cual incluye a Psiquiatras, Psicólogos, Neurólogos, entre otros especialistas. Esto, porque cada uno tiene distintos roles y les tocará intervenir en diferentes momentos del tratamiento, dependiendo de cuál sea la causa principal que gatilla dicha actitud. A veces se requiere la utilización de medicamentos, pero estos no sirven para tratar la enfermedad si no sus síntomas, tales como la ansiedad o el descontrol. El niño que necesita medicamentos es el que no se sabe controlar, aquel que su grado de ansiedad no le permite dormir o le genera trastornos de alimentación. No obstante, no se puede basar el tratamiento en eso. Se debe cambiar la razón principal que conduce al menor a actuar violentamente, de lo contrario es imposible obtener un cambio real. Preguntas frecuentes sobre la anorexia ¿Cómo se puede definir la anorexia y cuáles son las edades en que se manifiesta? La anorexia se define como un síndrome que afecta generalmente a las mujeres adolescentes, pero también a adultas y, en menor medida, a hombres. Es una enfermedad grave, tanto psiquiátrica como médica, con frecuentes recaídas, alta tendencia a la cronicidad y elevada mortalidad. Se caracteriza principalmente por la auto- inanición (autonegarse a las comidas) y la pérdida excesiva de peso. Algunos de los criterios diagnósticos que se le adscriben a esta patología son: Rechazo a mantener el peso corporal igual o por encima del valor mínimo normal, considerando edad y talla. Miedo intenso a subir de peso o convertirse en obeso, incluso estando bajo el peso normal. Alteración de la percepción del peso o de la silueta, exageración de su importancia en la autoevaluación o negación del peligro del bajo peso corporal. En mujeres, presencia de amenorrea, ausencia de al menos tres ciclos consecutivos. ¿Cuántos tipos de anorexia existen? Se puede hablar de dos subgrupos: Anorexia restrictiva: Se da en aquellas pacientes que logran su descenso de peso limitando su ingesta. Anorexias bulímicas (purgativas): Las pacientes logran su objetivo provocándose el vómito o recurriendo al uso de laxantes o diuréticos. ¿Cómo debe ser el tratamiento de la anorexia? El tratamiento debe ser personalizado, prolongado, proactivo e interdisciplinario. ¿Cuáles son los objetivos del tratamiento? Va a depender de las condiciones de cómo llegue la persona. Pero pensando en un paciente más grave: evitar la muerte, reducir complicaciones agudas, evitar complicaciones crónicas, tratar la comorbilidad médica y psiquiátrica y tratar los problemas psicológicos relacionales asociados. El tratamiento puede ser ambulatorio, de hospitalización diurna o internación completa. ¿Cuáles son las complicaciones médicas de la anorexia? Desnutrición, compromiso del SNC (sistema nervioso central) como desconcentración, irritabilidad, depresión, alteraciones cognitivas. A nivel cardiovascular se pueden producir arritmias -especialmente bradicardia- y pulso débil. También, existe un compromiso óseo, disminución de la densidad ósea, fracturas patológicas. A nivel hormonal hay disminución de los estrógenos, pérdida de la libido, disminución de la temperatura corporal. ¿Es bueno readecuar rápidamente el plan alimentario en las pacientes anoréxicas? No. Recordemos que estas pacientes están viviendo lo que se denomina el síndrome de inanición (efectos del hambre). Dentro de los objetivos, desde el punto de vista nutricional, se le indica la realimentación paulatina con una dieta adecuada para cada paciente, con quien se realiza las transacciones necesarias para que tenga confianza en lo indicado y pueda cumplirlo con tranquilidad. Es importante tener claro que recuperación no implica obesidad, debe plantearse la comida como medicación necesaria para tratar esta enfermedad. ¿Cuáles son los factores psicológicos de la anorexia? Existen factores que predisponen entre ellos, el procesamiento de la información que atribuye un significado distorsionado a su figura corporal externa y su peso, como consecuencia hábitos de comer ideosincráticos y patológicos. Además, la identidad y autopercepción se someten a razonamientos que comprenden errores lógicos y persistentes. En general, se describe a las personas que sufren este tipo de patologías con rasgos bastantes perfeccionistas, a veces obsesivas, con introversión y retraimiento social, se presentan altos niveles de ansiedad, hiper responsabilidad con sus obligaciones, necesitan permanentemente responder a las expectativas que demanda los demás dado a la gran necesidad de aprobación de los otros, sobrevaloración de la forma física y el peso, dificultad en la regulación emocional, mostrando estar siempre sobre adaptadas a toda situación. ¿Existen cambios psicológicos y de personalidad como efecto de lo que se denomina síndrome de inanición? Sí, los efectos psicofisiológicos del hambre (síndrome de inanición) son: irritabilidad, ansiedad, dificultad en la concentración, retraimiento social, depresión, labilidad en el humor, pensamiento obsesivo y conductas compulsivas, perturbaciones en el sueño y pérdida en el interés sexual. ¿Cuándo se debe hospitalizar? Cuando existe un IMC menor a 14, riesgo suicida, luego de un mes de tratamiento ambulatorio en que no se ha logrado un aumento ponderal deseado. ¿Cuánto debe durar el tratamiento? Por lo general, los tratamientos son largos. Tanto la psicoterapia como el tratamiento psiquiátrico con antidepresivo debiera ser mínimo de un año. Recordemos que en esta enfermedad existe un fuerte abandono de los tratamientos, las pacientes suelen tener escasa conciencia de la enfermedad y no es raro encontrar a personas que han realizado más de un tratamiento con diversos equipos multidisciplinarios. A nivel psiquiátrico, es ideal tener un control con la paciente por lo menos por cinco años con el fin de prevenir recaídas, y con un médico internista por un año. ¿Es bueno trabajar con las familias de las pacientes que padecen esta enfermedad? Sí. Es indispensable el trabajo con las familias, sobre todo en las fases iniciales, ya que las pacientes por lo general niegan estar enfermas. Por esta razón, es necesario establecer un vínculo terapéutico con sus familias de origen para establecer gatillantes de la enfermedad. Una de las mayores satisfacciones de ser padre es poder ver y disfrutar del desarrollo y crecimiento de los hijos. Apreciar cómo ellos se desenvuelven en el medio que los rodea, cómo van interactuando con las cosas, asimilándolas y aprendiendo de sus experiencias. Sin embargo, hay veces en que este aprendizaje y desarrollo sufre alteraciones y no se produce de manera normal, como es el caso de niños con autismo y síndrome de asperger. En ellos, la información que reciben del exterior es procesada de una manera diferente a la habitual y la capacidad de vincularse y contactarse con los demás es una tarea difícil. Autismo Autismo quiere decir encerrarse en sí mismo. Por lo tanto, un niño con esta enfermedad es una personita especial cuya capacidad de relacionarse con los otros es muy limitada. En general no miran a los ojos y el uso de lenguaje, si es que existe, es escaso y además particular, ya que suelen hablar todo en tercera persona. La gran mayoría presenta un retraso intelectual asociado y sus conductas son más bien ritualistas. Esto explica en alguna medida el que tengan intereses tan acotados y temas reiterativos. Sin embargo, estos niños también poseen grandes habilidades especiales. Están dotados de una memoria visual y musical importante, lo que les permite recordar muchísimas cosas. Por eso a muchos padres les cuesta asumir la enfermedad de un pequeño que puede resultar tan sobresaliente en ciertas áreas o tener capacidades que escapan de lo común, como por ejemplo aprender a leer a edades muy tempranas. Síndrome de Asperger El síndrome de Asperger, por su parte, es un cuadro del desarrollo con mayor presencia de lenguaje y una menor evidencia de la discapacidad, ya que estos niños no presentan un retraso mental asociado. Son pequeños que tienen un mejor comportamiento pero que al igual que los autistas, aunque en forma menor, tienen problemas para relacionarse y sus conductas e intereses son restringidos y estereotipados. Al no tener retardos cognitivos son personas que, con esfuerzo y ayuda, pueden estudiar, terminar la enseñanza media y obtener un título profesional. Los niños que padecen esta enfermedad se descubren más tardíamente, generalmente en la etapa escolar. Presentan dificultades de aprendizaje que hacen que a menudo los padres se conviertan en los segundos maestros. Esto produce que el pequeño esté constantemente cargado de estrés y con muchas tareas pendientes. La competitividad y las exigencias del mundo actual están afectando incluso a los más pequeñitos, causando depresión. Poder evitarla depende, en gran medida, de la relación que los niños tienen con sus padres. Todos los niños lloran, a veces desobedecen, se enojan o tienen problemas conductuales menores. Pero cuando algunos de estos aspectos son prolongados en el tiempo y hay cambios significativos en el comportamiento habitual, no hay que dejarlo pasar, ya que puede tratarse de un caso de depresión infantil. Según un informe del Departamento de Salud Mental y Abuso de Sustancias de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión representa uno de los trastornos psiquiátricos de mayor prevalencia, afectando alrededor de 340 millones de personas en todo el mundo. En nuestro país, la Sociedad de Psiquiatría, Neurología y Neurocirugía de Chile, reportó en octubre de 2006 que 800 mil chilenos acuden a consultas médicas por cuadros depresivos y que en los próximos años este número se duplicará. Cifras preocupantes, pero lo son más aún cuando un alto porcentaje de estas depresiones corresponden a menores de edad. Si bien la depresión infantil se da con mayor frecuencia en adolescentes, hay un alto porcentaje de niños, incluso bebés que la padecen. Estadísticas nacionales revelan que entre un 4% y un 6% de la población infantil ha desarrollado algún grado de depresión. Durante mucho tiempo se sostuvo que en menores no existía, pero hace 30 años fue aceptada por la comunidad científica y desde entonces es un problema que no se puede desconocer. Lo más importante es reconocer y tratar esta enfermedad, especialmente antes de los cinco años, ya que en esta etapa la persona organiza su modo de vinculación con otros, sienta las bases de su personalidad futura y en gran medida sella su adultez. Causas Las causas de la depresión infantil están asociadas a factores como pérdidas o separación, una organización familiar disgregada, problemas de vinculación con los padres, falta de contacto afectivo, competitividad en el colegio, mala relación con pares, cambios de casa o de colegio y depresión de los padres. Además, puede haber causas genéticas o bioquímicas. Las manifestaciones de depresión en niños y adolescentes van a depender de la etapa de desarrollo en que estén: En lactantes se refleja en la alimentación y trastornos del sueño. Preescolares (2 a 5 años): Temores, cambios de actitud, dejar de jugar, necesidad de estar acompañado, conductas regresivas, pérdida de la capacidad de disfrutar, agresividad y/o irritabilidad, trastornos del sueño, ansiedad, hiperactividad, quejas somáticas (dolor de guatita y cefalea), cuadros respiratorios, alergias que se agudizan. Escolares (6 a 11 años): Inhibición, disminución del rendimiento escolar, baja concentración, agresividad, irritabilidad por un tiempo prolongado, manifestaciones ansiosas, desgano, desánimo, falta de motivación a actividades placenteras, quejas somáticas (gastrointestinales, respiratorias, neurológicas como cefaleas, etc.). Adolescentes (12 a 18 años): Se asemeja más a la depresión de personas mayores, pero en el contexto y características de la etapa evolutiva de la adolescencia. Hay mayor impulsividad que en el niño y en el adulto. Es posible la ideación e intento suicida; suele existir la sensación de que la vida no tiene sentido, que no hay salida a los problemas y que están atrapados por sus conflictos. Además, existe anhedonia (que es la dificultad de encontrar placer en las cosas), hay toma de conciencia exagerada (distorsionada magnitud) de una serie de dificultades que lo hacen sentirse menoscabado, trastornos del sueño y de apetito, y muchas veces problemas de conducta. Si estos síntomas se observan en un período mayor a 15 días, es aconsejable consultar a un especialista. Sin embargo, el diagnóstico de depresión se hace con el antecedente de un mes de manifestación de síntomas, pero la consulta precoz es importante en el pronóstico, principalmente si hay antecedentes familiares de depresión o si hay sospecha o certeza de ideación suicida. Prevención y tratamiento Esta enfermedad en niños es preocupante. Pero hay buenas noticias. La depresión infantil se puede prevenir, y en caso de padecerla, existen efectivos tratamientos. Un gran porcentaje de los casos se tratan con psicoterapia familiar, sin la necesidad de usar medicamentos. Sin embargo, el tratamiento debe adaptarse a cada caso en particular y a la fase del desarrollo en que se encuentra el niño. Es frecuente que los lactantes puedan tener estas manifestaciones cuando sus madres están depresivas (por ejemplo, cuando hay depresión post parto). En preescolares, puede ser necesario el uso de fármacos y es fundamental realizar terapia con los padres. En adolescentes, se puede requerir un tratamiento con medicamentos y psicoterapia individual y/o familiar. ¿Cómo puede saber un niño de un año si comerse o no un chocolate que está en el suelo, si nadie le ha enseñado que eso contiene microbios y puede ser dañino? A los niños se les disciplina desde que son capaces de entender lo básico. Antes de un año ya se les está educando. Se les instruye sobre cosas esenciales, el primer aprendizaje de los menores es a través del intercambio con el ambiente, que canaliza a través de conductas de ensayo y error. Todo esto va acompañado de enseñanzas que provienen de su grupo más cercano y de la observación que él mismo haga con respecto a su entorno. Entre los dos y cuatro años, los menores pasan por un período de oposición al medio, que tiene que ver con el logro de sus propias autonomías. Lo primero que hacen es oponerse a lo que dicen los adultos: ¡Vístete! ¡No!, ¡desvístete! ¡No!, ¿vamos a la plaza? ¡No! y después lo único que quieren es ir a jugar a la plaza. Disciplina v/s enseñanza La clave está en diferenciar disciplina de enseñanza, ya que si se quiere imponer un orden estricto en el que el menor debe obedecer tan solo porque son sus padres quienes se lo dicen y saben más que él, no se obtendrá el resultado esperado. Los niños aprenden cuando se les explica que la orden que se les da es algo importante y que de no cumplirla se puede hacer daño a él o a terceros. En aquellas situaciones donde no hay riesgo, hay que dejar que el niño tome la decisión. No se trata de permitir que haga lo que quiera y decirle que sí a todo, pero hay que ser selectivos en cuanto a la enseñanza que se quiere transmitir, qué sanción se va a aplicar en caso de que esté corriendo riesgo y cuáles van a ser esos casos. En el período de cinco a seis años los pequeños entran al colegio, por lo que su conducta varía. Los padres deben entender que es una experiencia nueva que requiere adaptación; los niños están más ansiosos y tienen una menor disposición para acatar órdenes. Aquí se recomienda jerarquizar si la norma que se quiere aplicar es necesaria o es algo sin mayor relevancia. Por ejemplo, si a la mamá le importa mucho que su hijo salga limpiecito cuando va al doctor y éste quiere ir con sus zapatillas favoritas que están sucias, es un caso banal al cual no debe imponerse una orden estricta que no es necesaria. Adolescentes En los adolescentes todo requiere una intensidad mayor. La rebeldía del joven oposicionista y el rechazo a las reglas se amplifica. De no obedecer una orden, él o ella sabe que deberá atenerse a las consecuencias que trae dicha actitud. Castigos Se debe evitar el castigo físico frente a cualquier eventualidad, ya que genera la enseñanza de que la forma de aprendizaje es yo te pego, tú me pegas. Existen otros modos de hacer que el niño realmente asimile lo que se le está diciendo, por ejemplo, privarlo por un tiempo breve e inmediato de algo que al niño le guste, como ver televisión, algún juego especial o una salida. Se castiga la conducta pero no se descalifica al niño. Los castigos o sanciones y los permisos u horarios, deben ser acordes a cada etapa, tanto de los niños como de los adolescentes, para evitar generar conductas rebeldes en ellos. Parte de la tensión a la que están sometidos los adolescentes procede de sus familias, quienes suelen transmitirles sus expectativas del modo menos adecuado. Muchas veces los padres confunden felicidad con éxito; la PSU es considerada como un primer paso hacia el éxito y por tanto a la felicidad. Es primordial dimensionar adecuadamente esta situación; la importancia del resultado de la prueba es relativa y siempre van a existir otras oportunidades de aprendizaje a las cuales acceder en el caso de obtener un mal puntaje. El estrés muchas veces juega una mala pasada, generando una angustia patológica que se evidencia en un bloqueo de la persona. Es por esto que los padres deben evitar agregar más presiones a sus hijos, recalcando las expectativas que se tienen de él. Tensión y estrés Parte de la tensión a la que están sometidos los adolescentes procede de sus familias, quienes suelen transmitirles sus expectativas del modo menos adecuado. Muchas veces los padres confunden felicidad con éxito; la PSU es considerada como un primer paso hacia el éxito y por tanto a la felicidad. Es primordial dimensionar adecuadamente esta situación; la importancia del resultado de la prueba es relativa y siempre van a existir otras oportunidades de aprendizaje a las cuales acceder en el caso de obtener un mal puntaje. El estrés muchas veces juega una mala pasada, generando una angustia patológica que se evidencia en un bloqueo de la persona. Es por esto que los padres deben evitar agregar más presiones a sus hijos, recalcando las expectativas que se tienen de él. ¿Cómo enfrentar la situación? Los especialistas recomiendan apoyar a los jóvenes en este difícil camino, pero no abusar de los atributos que se tiene como padres para presionarlos. Aunque no existen fórmulas seguras y la canalización de la ansiedad es distinta según cada persona, hay métodos que ayudan a estar menos estresados como el deporte, ejercicios de respiración, meditación y cualquier otra actividad recreativa. Consejos Aunque cada persona tiene formas diferentes de estudiar y de manejar el estrés, hay algunos consejos generales para llegar en buen estado físico y mental al momento de rendir la prueba: Estudiar con anticipación por periodos de aproximadamente una hora y media. Cambiar de actividad entre cada bloque de estudio para recrear la mente. Estudiar activamente, es decir, tratar de entender y no memorizar un cúmulo de información. Evitar alimentos estimulantes como el café o bebidas energéticas. Tener una dieta balanceada sin sobrecarga de grasas. Los padres deben sugerir horas de sueño y/o descanso y evitar recordar la prueba constantemente. Los progenitores pueden proponer alternativas de enseñanza superior a sus hijos para que estén preparados ante cualquier escenario. Hay técnicas de relajación que ayudan a manejar el estrés: Respiración: Tomar aire lentamente y dirigirlo a la zona más baja de los pulmones, luego a la zona media y después a la superior. Mantener la respiración por unos segundos y expirar pausadamente, botando el aire por la boca. Relajación: Tenderse o sentarse con el cuerpo libre de tensiones. Poner las manos sobre el plexo solar (entre el ombligo y el corazón) y realizar varias respiraciones profundas. Concentrarse en cómo el aire se acumula en el plexo y se distribuye por todo el cuerpo, relajando los músculos. Finalmente, se bota el aire lentamente por la boca, sintiendo cómo se expulsa la energía negativa. El concepto de familia ha ido evolucionando a lo largo de los años como consecuencia de los cambios ocurridos en la sociedad. En la actualidad, coexisten diferentes tipos de modelos familiares, de los cuales no se tiende a hablar mucho. Esto genera que ocurran hechos como el estigma social de los miembros que las componen; la dificultad de sus integrantes de desarrollar una identidad clara y, en especial para los niños, las confusiones acerca de cómo nombrar y vincularse con los nuevos miembros. Las llamadas familias simultáneas, mixtas, reconstituidas, re-matrimonios son “aquellas compuestas por una pareja en que uno o ambos adultos están casados por segunda vez y que tienen niños de su relación anterior. Por lo tanto, estarían conformando una organización compuesta por dos grupos familiares”. En definitiva son familias a las que uno podría llamar: “Los tuyos, los míos y los nuestros”. Etapas Existen ciertas etapas que se dan en este tipo de familias que marcan los comportamientos y relaciones entre sus miembros, con periodos de adaptación y crisis que dan lugar a nuevas organizaciones. La nueva familia va a avanzar en su propia “rueda de la vida”, en un proceso continuo de acoplamiento y de cambio según los nuevos integrantes que interactúan dentro de ella (hermanastros, hijastros, padrastro, nuevos nacimientos, etc.) Además, hay etapas o crisis normativas que son propias y comunes de todas las familias, sean éstas simultáneas o no, y que son producto del ciclo evolutivo (nacimientos, hijos adolescentes, etc.) Los síntomas o quejas, que generalmente derivan en consultas con un psicólogo, son señal de que tienen dificultades para superar una determinada etapa. Sin embargo, y a pesar de que la familia simultánea está sometida al mismo proceso, la tendencia es a interpretar que todas las dificultades son producto de la nueva situación familiar. La intensidad y la frecuencia de los estresores que se presenten, más la menor o mayor capacidad de resolución de conflictos y recursos con que cuente la familia, será la manera en que se vayan ajustando a las etapas determinadas a lo largo del ciclo vital y familiar. Posibles dificultades Las personas se conocen, se enamoran, se casan o deciden vivir juntas. Esta realidad cotidiana también se aplica a la familia simultánea, sin embargo, se añade que desde la primera etapa, la pareja está acompañada por hijos, que dicen cosas, sienten, opinan, se manifiestan y hacen que la relación tenga un carácter muy distinto. Esta complejidad hace que la pareja tenga que desarrollar habilidades de negociación y a respetar el tiempo necesario para acostumbrarse a esta nueva situación. Una de las mayores dificultades que se pueden presentar surge por el intento de recrear el modelo de la familia anterior. Es decir, por tratar de funcionar como si fuese una pareja con hijos de ambos, sin niños de matrimonios anteriores, y por lo tanto, con relaciones de convivencia definidas por funciones, expectativas y roles parentales. Sentimientos de abandono, culpa, celos, confusión, rabia, problemáticas con la autoridad, diferencias en la forma de hacer las cosas y en la manera de pensar acerca de lo que está bien y mal; la toma de decisiones, llegar a establecer acuerdos, el rol de madrastra/padrastro pobremente definidos, son complejidades y situaciones que si no se resuelven de una manera adecuada pueden producir quiebres o a una nueva separación. Se establece que el tiempo en que demoraría una familia simultánea en lograr integración, sentimientos de unidad y pertenencia es entre un año y medio y dos con niños pequeños, y entre cinco a seis con hijos mayores. Recomendaciones Se sugiere que la toma de decisiones importantes y el establecimiento de límites y normas con los hijos estén en manos de sus progenitores y que los padrastros/madrastras puedan recordárselos, pero no poner ellos las reglas. Además, se recomienda a los padrastros/madrastras que entren lentamente al sistema familiar formando una relación amistosa con los hijastros, para que así ellos no sientan la amenaza de sentir que tienen una nueva madre o padre que quieren disciplinarlos o que quieran tomar el lugar de su progenitores, que por supuesto nadie podría reemplazar. "Familias Simultáneas", Andrea Gómez y Marcela Music, ITF, 2001. El nacimiento de una nueva guagua siempre supone una buena noticia, que llena los hogares de alegría y de buenos momentos. También da paso a una serie de cambios y transformaciones al interior del núcleo familiar, que afecta a todos sus integrantes. En estos casos, muchas veces los más afectados son aquellos que dejan de ser hijos únicos, quienes sienten de una manera muy particular la llegada de esta nueva personita. A pesar de lo difícil que se puede tornar la relación con un niño celoso, existen prácticas que pueden impedir que los hijos se sientan desplazados ante su nuevo hermanito. Causa Los celos se producen porque ven a la guagua como un rival o competidor, que les quitará el amor y la atención de sus padres. Síntomas Los niños que se enfrentan a la llegada de un hermano muchas veces recurren a la manipulación para llamar la atención de sus padres, lo que se debe manejar con cuidado. Los comportamientos desadaptativos del menor no se deben premiar. Si llora porque los padres no le compraron algo y finalmente sí lo obtiene, esa conducta se volverá a repetir y con más fuerza. Los celos a veces se pueden traducir en agresividad o en un mal comportamiento, lo que se debe entender como síntomas de lo que le está pasando al pequeño. Lo recomendable es distraerlo compartiendo con más niños, con actividades o guiarlo a un pasatiempo. Si se presenta un caso más grave, se debe consultar a un especialista. Tratamiento El pensamiento de los niños suele ser que el amor de sus padres no alcanza para los dos hermanos, por lo que los progenitores deben preparar a sus hijos para la llegada de esta nueva persona, a través de cuentos o comentarios y reforzándoles el aporte de tener un hermanito menor. También es necesario explicarles que el cariño no es una cuota que se agota, pues los padres pueden querer de igual forma a varios hijos. Cuando los celos aparecen, se deben reforzar los afectos a través de demostraciones físicas, como los abrazos, besos y cosquillas. También se le puede contar cómo era cuando nació, mostrándole fotos, diciéndole que era muy tierno, que lo querían mucho y que lo siguen queriendo igual. La cooperación mutua entre los progenitores es un aporte fundamental. El papá puede ayudar jugando, paseando y conversando más tiempo con él, así el niño no estará tan pendiente de todo el tiempo que la mamá destina a los cuidados. Los hijos van dejando de ser niños y comienzan a entrar en la adolescencia. Es precisamente en esta etapa cuando comienzan a incursionar en el ámbito sexual, muchas veces sin saber de los riesgos a los que se enfrentan. ¿Cómo orientarlos en esta etapa? ¿Cómo aconsejarlos? ¿Cómo abordar el tema? Estas son algunas interrogantes muy comunes entre los padres que, quiéranlo o no, deben enfrentar este período con la mayor naturalidad posible. En Chile la edad de iniciación sexual en hombres está entre 15 y 16 años. En mujeres el promedio está entre los 17 y 18. Factores de riesgo Si un padre sabe que su hijo ha iniciado su vida sexual, hay que conversar sobre el tema de manera directa. Muchas veces el problema no son los jóvenes, sino los padres. Ellos esperan que sus papás los orienten y se involucren en el tema. Hay que enfrentarlos de manera directa y natural, pero si los hijos han empezado a tener relaciones sexuales de manera muy precoz, hay que alarmarse. El inicio anticipado puede traer problemas por el lado psicoemocional. Por ejemplo, de adultos pueden separar la genitalidad de lo emocional, tienden a ser más promiscuos y a tener relaciones más superficiales. Además, muchas veces se asocia a otras conductas de riesgo, como drogas, malas notas en el colegio, etc. Cuando llega el pololeo Cuando hay un pololeo que lleva más de seis meses hay que empezar a tantear y a preguntar, porque en promedio es en ese minuto de la relación cuando comienza el ‘riesgo’. La clave no es ser autoritarios ni poner exigencias muy estrictas, pues inevitablemente los hijos terminarán alejándose e incluso pueden crear trancas y sentimientos de culpabilidad. Lo ideal es establecer límites en conjunto con los adolescentes, por ejemplo decirles: “Puedes estar en la pieza con tu pololo pero con la puerta abierta” o “puedes salir en la noche pero solo hasta cierta hora”. Prevención La educación sexual debe partir desde que los niños son muy pequeños. Desde que son preescolares se debe hablar sobre el tema de forma preventiva, decirles a nuestros hijos que a un niño no se le deben tocar ciertas partes. Esto es para evitar el abuso. Luego, cuando los niños tienen entre ocho y 10 años seguramente empezarán a hacer preguntas. Hay algunos que no lo harán y en ese caso, son los padres quienes deben acercarse. Es importante recalcar que la comunicación debe partir desde que los niños son pequeños, pues no se puede pretender entablar una relación cuando su hija tiene 13 años, si antes de eso nunca se ha acercado a ella. Para poder guiar bien a nuestros hijos, es importante que al llegar esta etapa ya esté hecho todo el trabajo previo. Para la mayoría de las personas, la primavera es tiempo de flores y de paseos al aire libre, de alegría, amistad y nuevos romances. Sin embargo, para quienes sufren de depresión o enfermedad bipolar –patologías que con mayor frecuencia tienden a provocar suicidios-, es todo lo contrario. Es precisamente en esta estación cuando un porcentaje no menor de la población decide quitarse la vida. En todas partes del mundo, en los meses cálidos aumenta considerablemente la tasa de muerte por esta causa. En Chile, durante las primaveras de 1979 a 1994, aproximadamente el 9% de la población murió por suicidio. Según datos de la Federación Mundial de la Salud Mental, desde el 2000 aproximadamente un millón de personas mueren cada año por suicidio, siendo la causa principal de muertes entre adolescentes y adultos jóvenes. Causas Concretamente, hay dos características de nuestra época que contribuyen a que se den ambos trastornos mentales: Como situación general, los cambios estructurales que la sociedad ha vivido durante los últimos 20 años y como condición particular, el aumento en el consumo de drogas y alcohol. Estas sustancias estimulan, desorganizan y desarman los sistemas de defensa y agravan las distintas enfermedades del ánimo. Los sistemas de vida en las grandes ciudades se han puesto muy competitivos; hay una tremenda sobrecarga de trabajo y estudio, lo que lleva a romper el ciclo de sueño-vigilia. Además, existe mucha contaminación ambiental y acústica, que lleva a un estado de inquietud y enervamiento generalizado. Estas condiciones se ven agravadas por el hecho de que el apoyo y la contención emocional hoy es más difícil de obtener. Las familias se han achicado, la persistencia de lazos personales con compañeros de trabajo o del vecindario es más discreta, lo que disminuye las posibilidades de contar con una red de soporte adecuada. Síntomas Hay que estar atento a la presencia de síntomas y al impacto que estos mismos produzcan. Estar triste, decaído, pesimista, aburrido y agobiado; con tendencia al insomnio, cansancio crónico, dolores musculares persistentes y disminución del interés sexual, son los indicios típicos de que hay un trastorno del ánimo. Para que estemos en presencia de una enfermedad psiquiátrica, estos síntomas deben presentarse por varias semanas y llegar al nivel de que interfieran con las actividades normales de la persona. Además de estas señales, existe un signo inequívoco de que la condición es grave. La presencia de ideas de muerte o suicidio es muy alarmante, siendo motivo de consulta inmediata con un especialista. Tratamiento Si los síntomas son recurrentes en el tiempo y/o se presentan fantasías de muerte, es imprescindible buscar ayuda profesional. Ya sea un psiquiatra o un psicólogo, ellos son los indicados para realizar un diagnóstico que permita dilucidar si se está frente a una patología. Lo primero es diagnosticar la enfermedad y determinar qué tipo de depresión es y cuáles son sus causas. Los exámenes de laboratorio permiten encontrar causas fisiológicas para facilitar las medidas terapéuticas. En general, para la fase aguda de la patología, se recetan antidepresivos que surten efecto a las dos o tres semanas, tras lo cual el paciente debiera sentirse claramente aliviado. Después de la quinta semana, la persona tiene que considerarse prácticamente sana. Luego de que desaparecen los síntomas, el tratamiento continúa con psicoterapia durante un período variable, que va de seis a diez meses en promedio. Youtube Facebook Twitter Buscar Llámanos +56 2 2913 0000 Las 24 horas del día, los 365 días del año. Ubicaciones Clínica Santa María Av. Santa María 0500, Providencia. Centro Médico La Dehesa Av. La Dehesa 1445, Lo Barnechea. Urgencia Escolar Av. Santa María 0500, Providencia. Abierto de 8:00 a 22:30 horas. Urgencia General Av. Bellavista 0415, Providencia. Abierto 24 horas. Laboratorio Santa María Av. Santa María 0810, Providencia. Lunes a viernes de 8:00 a 16:00 horas. Sábado de 8:00 a 13:00 horas. ¿Necesitas ayuda? 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Puede afectar a personas de todas las edades, inclusive a fetos, pero el riesgo de sufrirlo se incrementa con la edad. El Centro Oncológico de Clínica Santa María, cuenta con la Unidad de Orientación al Paciente, que tiene como objetivo asesorarlo y planificar la mejor alternativa para financiar su tratamiento. A través de este informativo queremos dar a conocer diversos servicios que facilitan su estadía en Clínica Santa María. Oficina Orientación al Paciente La función principal de esta unidad es otorgar el asesoramiento necesario entre usted y su Sistema de Salud. También podrá consultar por presupuestos de los tratamientos indicados por su médico. La unidad está ubicada en el Centro Médico Oncológico y podrá contactarse con la Sra. Susana Rebolledo al teléfono 2913 3042 o al e-mail srebolledo@clinicasantamaria.cl. Admisión Antes de comenzar su tratamiento, debe hacer el trámite de ingreso en el Servicio de Admisión, ubicado en el primer piso de la torre A de Clínica Santa María. Ahí se le solicitará un documento en garantía. Si debe ingresar a la Clínica para realizarse un procedimiento en particular, como por ejemplo la instalación de catéter de reservorio, el trámite de admisión debe realizarlo directamente en el tercer piso de la torre B, en el Servicio de Hospitalización Transitoria. Central de horas Para hacer más expedita la solicitud de horas médicas existen tres vías: 1.- Llamar al 2 2913 0000, donde le atenderá una operadora. 2.- Personalmente a través de los citófonos ubicados en las salas de espera del Centro Médico Adulto. SAC (Servicio Atención al Cliente) La función de este servicio es agilizar la documentación que le solicite a su médico, entre ellos licencias, recetas, formularios de seguros, certificados, etc. Para acceder a ello debe llamar al teléfono 2 2913 0000 y marcar el 0 (cero) o acudir al segundo piso en el tercer pasillo del Centro Médico Adulto, módulo 11. Pase de estacionamiento Cada vez que asista a su tratamiento en el Centro Médico Oncológico, se le entregará un ticket de estacionamiento liberado de costo por seis horas. Se entrega un solo ticket por paciente y lo debe solicitar en recepción del Centro Médico Oncológico. Durante el periodo en que se encuentre en tratamiento con quimioterapia, los controles médicos no tendrán costo. Se le entregará un carnet que debe presentar el día que asista a consulta, el cual durará hasta el término de su quimioterapia -deberá entregarlo en secretaria una vez finalizada. Ante cualquier consulta, no dude en contactarnos al: Teléfono: 2 2913 0407 / 2 2913 0408 E-mail: oncologia@clinicasantamaria.cl La quimioterapia es un proceso nuevo para ti y tu familia, lo que genera dudas y preocupaciones. Para ayudarte a resolver inquietudes y promover tu autocuidado, hemos diseñado como equipo médico y de enfermería este material informativo, que explica con claridad tu tratamiento y sus efectos. También es considerado un instrumento de consulta ante cualquier duda, sin olvidar que nosotros, como Equipo de Oncología de Clínica Santa María, estamos trabajando en forma continua para entregarte a ti y a tus seres queridos nuestro apoyo, cariño y profesionalismo durante y después de tu tratamiento. La quimioterapia Seguramente has escuchado una serie de mitos y creencias relacionadas con el tratamiento de quimioterapia. Algunas personas solo mencionan la parte negativa y poco se refieren al hecho de que gracias a este tratamiento se ha logrado combatir la enfermedad. Te recomendamos escuchar solo a tu médico y enfermera, y canalizar tus dudas e inquietudes con ellos. ¿Qué es el cáncer? El cáncer no es una sola enfermedad, sino un grupo de más de 200 enfermedades distintas, en las que se produce un crecimiento anormal de las células hasta convertirse en masas llamadas tumores, que si no se detectan y tratan a tiempo pueden extenderse a otros órganos o tejidos del cuerpo. ¿Qué es la quimioterapia? Tu médico, después de diagnosticar tu enfermedad, te ha indicado un tratamiento llamado quimioterapia, el cual consiste en la administración de medicamentos cuya finalidad es atacar las células malignas, eliminando su crecimiento, multiplicación y diseminación. No se utilizan los mismos medicamentos en todas las personas, ya que son específicos para cada tipo de cáncer y etapa en que éste esté. Tu médico te explicará el objetivo de tu tratamiento. La quimioterapia puede utilizarse sola o asociada a cirugía, radioterapia, terapias biológicas, etc. ¿De qué depende el tipo de medicamento que se usará en tu tratamiento? Del tipo de cáncer que se te ha diagnosticado. Ubicación y tamaño del tumor. Estado de avance de la enfermedad. Tu estado de salud al inicio del tratamiento. Del subtipo de cáncer. ¿Cómo se administra la quimioterapia? La quimioterapia puede ser administrada de las siguientes formas: Vía oral: Comprimidos, cápsulas. Vía endovenosa: Se inyecta a través de una vena. El medicamento de quimioterapia se encuentra diluido en suero. Vía intramuscular. Vía subcutánea. Vía intratecal (líquido cefalorraquídeo que baña el cerebro). ¿Quién te administrará el tratamiento? Si tu tratamiento es endovenoso, intramuscular o subcutáneo, será administrado por la enfermera de Oncología quien contará con la indicación de tu médico para realizar el tratamiento. Si es oral, eres tú quién deberá administrarse el tratamiento siguiendo las indicaciones y recomendaciones médicas. ¿Con qué frecuencia? Los medicamentos se administran con diferente frecuencia dependiendo del protocolo o esquema que su médico le indique. ¿Dónde? Dependiendo del tratamiento elegido por su médico, éste se realizará: De manera ambulatoria: En el Centro Médico Oncológico, ubicado en el cuarto piso del nuevo edificio de Clínica Santa María, ubicado en Bellavista 0415, Providencia. De manera hospitalizada: En el Servicio de Oncología, ubicado en el tercer piso de Clínica Santa María. En tu domicilio a través de una bomba de infusión continua portátil o medicamentos orales. Efectos secundarios más comunes Es probable que al leer este folleto te sientas asustado y angustiado respecto al tratamiento, es por esto que queremos dejar claro que cada persona es diferente y única, por lo tanto, las reacciones posteriores en cada caso son individuales. Los medicamentos que se usan para combatir el cáncer no solo afectan a las células cancerosas, también pueden afectar a las normales y, en ocasiones, causan efectos secundarios no deseados. La mayoría de estos efectos secundarios son transitorios, es decir, desaparecen cuando termina el tratamiento. Piel y uñas Cuando recibe quimioterapia la piel se vuelve más sensible. En algunos casos puede existir oscurecimiento en algunas zonas del cuerpo, se puede resecar y producir algunas erosiones, por ejemplo en la piel que rodea las uñas. Éstas también pueden oscurecerse y debilitarse, lo que es transitorio. Recomendaciones: Evita estar bajo el sol directamente por periodos prolongados. Utiliza en forma permanente protector solar de factor 30 o más. Aplica crema humectante diariamente. Ingiere líquidos para mantener la piel hidratada, es recomendable como mínimo dos litros diarios. Si llegases a presentar lesiones en piel y uñas, no te automediques y consulta a tu médico. Evita lociones/colonias que puedan ser irritantes para tu piel. Protege tus uñas utilizando productos destinados para esto. Si vas a lavar ropa o loza, se recomienda el uso de guantes. Mucositis Es importante un cuidado bucal, ya que con la quimioterapia puede haber inflamación, irritación, heridas y dolor en la mucosa de esta zona lo que se denomina mucositis. Además, existen gérmenes habituales de nuestro organismo que pueden aprovechar esta instancia para causar una infección. Recomendaciones: Si es posible, visita a tu dentista antes de iniciar la quimioterapia para tratar cualquier problema. Mantén tu boca aseada en forma estricta, sobre todo después de las comidas. Utiliza cepillo de dientes blandos. Realiza un lavado de dientes y encías suavemente para no romper la mucosa de la boca. No es recomendable el uso habitual de seda dental durante el tratamiento. Utiliza el enjuague bucal que te indiquemos posterior al lavado de dientes al menos cuatro veces al día. Utiliza algún humectante labial, tu médico o enfermera te pueden recomendar alguno. Si presentas alguna lesión bucal, comunícate con tu médico o enfermera. Preferir comidas suaves o blandas, como helados, papillas, flanes, gelatinas. Evita alimentos ácidos o irritantes. Consume alimentos fríos o a temperatura ambiente. Caída del cabello (alopecia) Este es uno de los efectos secundarios más comunes. Cabe mencionar que existen diferentes drogas para tratar el cáncer y NO todas producen caída del cabello. Si esto se llega a producir es aproximadamente entre la tercera y cuarta semana después de recibir la primera aplicación de quimioterapia y es un proceso gradual. También puede haber caída de las pestañas (poco frecuente), cejas y vellos del resto del cuerpo, pero este proceso es más lento. Recuerda que este efecto es TRANSITORIO y el pelo vuelve a crecer una vez finalizada la quimioterapia, desde la sexta semana aproximadamente. Recomendaciones: Si lo deseas, puedes cortar gradualmente tu cabello. Utiliza un shampoo suave. Evita teñir el cabello y/o aplicar otros productos químicos. En periodos de invierno cubre la cabeza, existen variados tipos de pelucas, pañuelos y turbantes. Protégete del sol aplicando protector solar en todo el cuero cabelludo y, si puedes, evita la exposición a éste. Efectos sobre la médula ósea La medula ósea es el lugar donde se fabrica la sangre. Ésta está formada por tres elementos: Glóbulos rojos: Encargados de transportar el oxígeno que respiramos a todos los tejidos de nuestro organismo. Glóbulos blancos: Encargados de defender nuestro cuerpo de infecciones. Plaquetas: Participan en la coagulación de la sangre y de esta forma evitan sangramientos. Estos elementos de la sangre tienen un crecimiento rápido, por lo que son especialmente sensibles a la quimioterapia, pudiendo reducir su número, generalmente, entre los días siete y 15 después de recibir el tratamiento. Por lo tanto, a) Al disminuir los glóbulos rojos, los tejidos de nuestro cuerpo reciben menos oxígeno para hacer su trabajo, lo que se denomina anemia. Esto hace sentirse más cansado y con mareos. Recomendaciones: Darse el tiempo para descansar, dormir más en la noche y tomar siestas durante el día. No duermas siestas de más de 30 minutos. Cuando estés sentado o acostado levántate despacio, esto te ayudará a evitar mareos. Durante este periodo debes mantener un nivel básico de actividad, la inactividad termina produciendo mayor cansancio. b) Al disminuir los glóbulos blancos (también llamado neutropenia), el cuerpo tiene menos armas para defenderse, por lo que se está más susceptible a las infecciones. Recomendaciones: Evita concurrir a lugares de gran afluencia de público como supermercados, mall, cine, etc. Controla tu temperatura una vez al día. No te automediques, tu médico debe estar al tanto de todos los remedios que está recibiendo. No estés en contacto con personas que estén cursando alguna enfermedad contagiosa como resfríos, varicela, sarampión o niños recién vacunados. Evita cambios bruscos de temperatura. Durante el día lava tus manos a menudo, especialmente antes de comer o después de ir al baño. Lava cuidadosamente la zona perineal cada vez que defeques, da aviso si presentas hemorroides o irritación de la zona. No aprietes espinillas o similares en la piel No recibas ninguna vacuna sin antes consultar a tu médico. c) Al disminuir las plaquetas hay mayor riesgo de sangramientos. Recomendaciones: Estate atento si aparecen moretones en la piel, sangramiento de nariz y encías. Usa un cepillo de dientes suave. Limpia tu nariz sonándote suavemente. Evita actividades rudas. No tomes aspirina. Prefiere máquina eléctrica para afeitarte. Usa guantes de protección cuando trabajes en el jardín. Si te extraen sangre se debe hacer presión en el sitio de punción por más de cinco minutos. Periodo de disminución de los elementos de la sangre Efectos sobre el aparato digestivo Son efectos secundarios comunes de la quimioterapia. Se puede manifestar uno de estos síntomas o ambos, y su presencia depende del tipo de medicamento de quimioterapia que se haya indicado, ya que algunos producen mayor cantidad de náuseas y/o vómitos y otros prácticamente no los causan. Con los grandes avances en la medicina, la mayoría de las náuseas y/o vómitos pueden ser controlados o al menos disminuidos. Recomendaciones: No olvides tomar los medicamentos indicados por tu médico para prevenir y/o controlar las náuseas denominados “antieméticos”. Si tienes náuseas, no comas de manera obligada. Ingiera alimentos livianos, sin condimentos y bajos en grasas. Consume alimentos a temperatura ambiente. Come y bebe lenta y fraccionadamente. En algunos casos, el tener hielo en la boca y consumir líquidos fríos ayudan a disminuir las náuseas. Trata de evitar olores que te incomoden (perfumes, cigarrillo, etc.). Toma líquido con bombilla. Prefiere ropa suelta y cómoda. ¿Cuándo consultar a tu médico o enfermera? En caso de presentar vómitos por más de 24 horas. Si la sensación nauseosa es muy intensa y no te permite ingerir líquido. b) Deposiciones blandas La quimioterapia puede afectar las células que recubren el intestino, por lo que se produce diarrea que son deposiciones líquidas y frecuentes. Si presentas cuatro episodios de este tipo durante el día, debes consultar. Recomendaciones: Ingiere líquidos (jaleas, sopas, agua, té). Evita alimentos ricos en fibra, tales como frutas y verduras crudas, cereales, pan integral. Ingiere alimentos con bajo contenido en fibra como pan blanco, arroz blanco, fideos, frutas cocidas sin cáscara, pollo o pavo sin piel. Evita el café, alcohol, frituras, grasas y comidas muy condimentadas. No te automediques. c) Estitiquez Algunas personas por efectos de las drogas se vuelven estíticas. Si no defecas por más de dos días consulte a tu médico. Recomendaciones: Ingiere abundante líquido (dos a tres litros en el día). Ingiere alimentos ricos en fibra como verduras, frutas cereales, jugo de ciruela. Mantente activo, realiza actividad física dentro de tus posibilidades, por ejemplo, caminar. Efecto sobre los músculos y nervios Por efecto de las drogas, puede producirse disminución de la fuerza de sus músculos durante su tratamiento. La quimioterapia puede afectar órganos del sistema nervioso, lo que se denomina neuropatía periférica y se manifiesta por sensación de hormigueo y adormecimiento de los dedos de manos y/o pies. Efectos sobre la sexualidad Los sentimientos y manifestaciones sexuales varían entre las personas durante la quimioterapia. El tratamiento puede provocar cambios físicos y, por ende, cambios en la vida sexual de la pareja. Muchos encuentran que necesitan estar más cerca que nunca de su pareja y tienen un incremento de deseos por la actividad sexual. Otros experimentan disminución en su interés, ya sea por alteraciones en su imagen corporal, por disminución del nivel de energía o por causa del estrés físico y emocional que produce el tener cáncer. La mujer puede presentar periodos menstruales irregulares o interrupciones de él, pudiendo sentir bochornos u otros síntomas de la menopausia. Es imprescindible que en la edad fértil usen algún método anticonceptivo durante el tratamiento (no hormonal), ya que en caso de embarazo las drogas son dañinas para el feto. Si tienes dudas acerca de un estado de gravidez comunícate con tu médico o enfermera antes de empezar la quimioterapia. En el hombre, comúnmente se produce una disminución de espermios. Es posible que en algunos casos la fertilidad se vea afectada, por eso es importante que esta situación la converse con su médico. Cabe destacar que si bien existe riesgo de esterilidad masculina, ésta no tiene relación con su potencia sexual. Efectos de la quimioterapia sobre la emociones Tener cáncer y recibir quimioterapia puede producir estrés. Es importante que tú, tu familia y amigos sepan que es posible que se produzcan cambios emocionales durante el tratamiento que pueden ser atribuibles a las drogas que reciba. La depresión, temor, angustia no son inusuales en esta etapa, sin embargo, si se hacen persistentes debes comunicarlo, ya que puede estar iniciando un cuadro de depresión. ¿Cómo conseguir la ayuda que necesito? Todos necesitamos ayuda en periodos difíciles y no debes dudar en pedirla en quien desees y confíes. Lo más importante es que no estás solo, tu médico y el equipo de enfermería desean y pueden ayudarte en estos momentos. En nuestro equipo contamos con psiquiatras, psicólogos y grupos de apoyo que pueden ayudarte en caso de requerirlo. Alimentándose durante la quimioterapia Una dieta saludable y una adecuada nutrición son importantes para la salud de todos, pero después de un diagnóstico de cáncer, la dieta y la nutrición cobran real importancia. El consumir una adecuada selección de alimentos antes, durante y después del tratamiento puede ayudarlo a sentirse mejor y conservar su fortaleza. Para ello debes comer y beber suficientes alimentos que contengan nutrientes fundamentales (vitaminas, minerales, carbohidratos, grasas y agua). Es importante recordar que comer mejor no significa comer más, por lo que es fundamental recibir la asesoría de una nutricionista para aprender a tomar decisiones en cuanto a la selección de las comidas. Durante la quimioterapia se deben tomar ciertas precauciones en la selección de alimentos para prevenir complicaciones de tipo infecciosas. Entonces ¿Qué comer? Te recomendamos evitar ciertos alimentos que podrían estar más expuestos a contaminación permitiéndote la máxima posibilidad de elección. Consume frutas y verduras lavadas bajo el chorro de agua corriente fría antes de consumirlas. Utiliza escobilla para remover el exceso de tierra de alimentos con cáscara gruesa: papas, melón. Lava todas las frutas y verduras antes de pelarlas. Las ensaladas envasadas o preelaboradas deben ser lavadas nuevamente. Si las defensas están bajas, todo lo que crece a ras de suelo como repollo, repollitos de bruselas debe ser consumido cocido. No utilices sistemas de remojo o cloro, el alimento podría absorber este producto. Evita frutas secas (ciruelas, higos, huesillos) y nueces crudas. Puede consumirlas incorporadas en productos horneados. Con respecto a las carnes sugerimos: Evitar CRUDOS: carnes, pescados, aves y huevos. Descongelar alimentos en el refrigerador o en el microondas, NUNCA A TEMPERATURA AMBIENTE. Cocinar alimentos inmediatamente después de ser descongelados. Durante la preparación, NUNCA pruebes la comida con el mismo utensilio. Con respecto al almacenamiento de los alimentos ten siempre presente: Refrigerar aquellos alimentos preparados antes de que transcurran dos horas de su cocción. Dividir grandes cantidades de alimentos preparados en porciones más pequeñas y refrigera sólo por un máximo de tres días (congele el resto). Rotula los envases de almacenamiento y registra la fecha de elaboración. Los productos lácteos se deben consumir pasteurizados. Consume quesos envasados preparados con leche pasteurizada como: Gouda, mozzarella, parmesano, suizo, cheddar. Evita los con hongos como roquefort, camembert o queso de campo. Es muy importante que como norma general: Controles las fechas de vencimiento de los alimentos y no compres o uses alimentos fuera de fecha. No compres o utilices alimentos en latas que están hinchadas, abolladas o dañadas. Laves las tapas de las conservas antes de abrirlas. Utiliza abrelatas de acero inoxidable. Laves tus manos antes de preparar o ingerir alimentos y después de utilizar el baño. Laves bien tablas de picar, cuchillos y utensilios de cocina antes de usar. ¿Cuánto líquido debes consumir? Beber de ocho a 12 tazas de líquido por día: agua, jugo, leche, budines, helado. Lleva una botella de agua contigo cada vez que salgas de tu casa. Es importante beber incluso si no tienes sed, dado que ésta no es un buen indicador de la necesidad de líquidos. Limita el consumo de bebidas que contienen cafeína como refrescos, café y té (tanto caliente como frío). Bebe la mayoría de los líquidos después de las comidas o entre ellas. ¿Por cuánto tiempo debes continuar con esta dieta? Tu médico te indicará por cuánto tiempo deberás seguir este régimen de alimentación. Se recomienda que se mantenga por lo menos por un mes después de haber terminado el tratamiento. Da aviso inmediatamente a tu médico o enfermera si presentas alguno de los siguientes síntomas: Fiebre mayor o igual a 37,8° C. Tos frecuente o dolor de garganta. Dolor abdominal asociado a diarrea. Sensación de ardor al orinar. Presencia de secreción vaginal. Sangramiento. Mi esquema de tratamiento Nombre del esquema de quimioterapia: Mi tratamiento es cada ______ días. Contáctenos a los teléfonos: Oncología Hospitalizado 2 2913 0350 (3er piso) 2 2913 0503 (5to piso) Oncología Ambulatorio 2 2913 0401 2 2913 0402 Recuerda “No dudes en llamarnos. Estamos las 24 horas del día trabajando por tu bienestar”. Elaborado por: E.U Tamara Carrasco N. Con la colaboración de: Dr. Cristián Carvallo H. E.U Paulina Sánchez R. E.U Francisca Negrete R. Nutricionista Paula Huanca A. Esta información te será de utilidad a ti, tu familia y amigos. Los efectos más comunes del cáncer y su tratamiento sobre las defensas son el debilitamiento del sistema inmunológico y una disminución en la producción de las células sanguíneas de la médula ósea. Ésta es el órgano principal para la producción de células de la sangre, en la que se forman tres tipos: Los glóbulos rojos o eritrocitos. Los glóbulos blancos o leucocitos. Las plaquetas. La función principal de los glóbulos blancos es defender a nuestro organismo de las infecciones. Existen diferentes tipos y cada uno cumple un papel importante en el sistema defensivo del cuerpo. El neutrófilo, o segmentado, es uno de ellos y es el que predomina en la sangre. Cuando su cantidad baja, el cuerpo no puede protegerse contra los gérmenes dañinos y puede contraer una infección. Esto se denomina neutropenia o Inmunosupresión. Los gérmenes que producen las infecciones en los pacientes neutropénicos son los que habitualmente están en nuestro cuerpo (piel, boca, zona anal y genital), en el ambiente, en las comidas y que al bajar nuestras defensas se hacen agresivos. Esta situación es generalmente transitoria, pero puede ser muy grave si no se toman las precauciones necesarias. Por este motivo, cuando se diagnostica esta condición se recomiendan las siguientes medidas de protección: El paciente debe ingresar a una habitación individual de aislamiento, la cual está provista de doble puerta y de filtro HEPA que tiene por finalidad purificar el aire que ingresa (dejarlo libre de microorganismos). Se procura mantener siempre ambas puertas cerradas. El paciente es monitorizado por una cámara de vigilancia continua durante las 24 horas del día. Nuestro personal que se encuentra a cargo del cuidado del paciente, por lo que toma una serie de medidas para contribuir a su recuperación. Medidas del personal El personal que se encuentra a cargo de su cuidado tomará una serie de medidas para contribuir a su recuperación: Cada vez que ingrese una persona a atender al paciente, debe lavarse las manos. La alimentación es restringida. Al paciente solo se le dan alimentos cocidos y sellados. El personal de aseo siempre comienza la limpieza de las habitaciones por esta unidad. Si el paciente debe salir de su habitación por algún motivo, tendrá que utilizar mascarilla desechable. Periódicamente las enfermeras le toman exámenes de sangre (hemograma) al paciente para ir evaluando su condición. El médico le indica al paciente un determinado medicamento para estimular su médula y así fabricar defensas. El médico y enfermera diariamente realizan un examen físico minucioso en busca de focos posibles de infección. El personal que se encuentra con algún foco infeccioso como resfrío, NO puede ingresar a la habitación. El personal trata de ingresar a la habitación lo justo y necesario, sin prejuicio de la calidad de atención de enfermería, para no molestar al paciente. Medidas de las visitas Deben ingresar lo menos posible. El paciente cuenta con teléfono para estar en contacto con sus seres queridos. Pueden verlo a través del ventanal de la antesala y conversar con el paciente por medio de un citófono. Si la visita desea ingresar, debe contactarse con la enfermera de turno quien le indicará las medidas necesarias para entrar en la habitación. La visita debe ser por un periodo corto de tiempo. No pueden asistir niños, debido a que pueden cursar infecciones sin tener síntomas. Las personas resfriadas o con algún foco infeccioso no pueden ingresar. Alimentos externos no están permitidos. Mientras menos artículos ingresen a la habitación, mejor. No traer muñecos de peluches. No es conveniente traer periódicos; sí puede traer libros o revistas que deben ser nuevas y venir selladas. No están permitidas las flores, plantas ni mascotas. La ropa que ingrese debe ser la mínima. Ésta debe ser lavada, planchada rigurosamente y ser transportada en bolsas plásticas limpias. No debes olvidar que: “Estas restricciones van en beneficio del paciente y la mejor forma de demostrarle su cariño y preocupación, es cumpliendo con ellas". Servicio de Oncología, sección ambulatorio, teléfono: 2 2461 2868. Youtube Facebook Twitter Buscar Llámanos +56 2 2913 0000 Las 24 horas del día, los 365 días del año. Ubicaciones Clínica Santa María Av. Santa María 0500, Providencia. Centro Médico La Dehesa Av. La Dehesa 1445, Lo Barnechea. Urgencia Escolar Av. Santa María 0500, Providencia. Abierto de 8:00 a 22:30 horas. Urgencia General Av. Bellavista 0415, Providencia. Abierto 24 horas. Laboratorio Santa María Av. Santa María 0810, Providencia. Lunes a viernes de 8:00 a 16:00 horas. Sábado de 8:00 a 13:00 horas. ¿Necesitas ayuda? 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Un desayuno saludable Enfermedad celíaca Intolerancia a la lactosa Sustitutos de azúcar Obesidad Obesidad infantil Alimentación en la tercera edad La nutrición es la base de la salud, el estado físico, la plenitud, el buen humor diario y el desarrollo personal, profesional y afectivo. Una persona mal alimentada sufre los trastornos típicos del desbalance alimenticio y se autolimita en las actividades diarias. Los desórdenes alimenticios son comunes en una cultura obsesionada con la comida rápida, dieta y la imagen corporal. La insatisfacción con el cuerpo y las dietas usualmente llevan a conductas peligrosas y poco sanas. Este tipo de trastornos se pueden tratar y en Clínica Santa María contamos con un equipo de profesionales multidisciplinarios para ello. Las fiestas de fin de año pueden ser la ocasión perfecta para subir varios kilos si uno no se cuida. Por ejemplo, una persona de 70 kilos que consume diariamente 2.500 calorías, durante esta época fácilmente puede aumentar en un 50% su ingesta diaria. Así, a lo largo de una semana, puede llegar a ganar hasta dos kilos. Pero como en estas ocasiones no todo puede ser restricción, la indicación para que las calorías extra no se acumulen en el cuerpo es incrementar la actividad física. Hay que gastar la energía adicional que estamos consumiendo, aprovechar el buen tiempo para salir a caminar, andar en bicicleta o trotar en vez de quedarse sentados viendo televisión. Otro de los problemas asociados a estas fechas son los malestares estomacales, producidos por la mayor cantidad y la condimentación más elaborada de las comidas. La alimentación no es la cotidiana, a lo que se suma el exceso de bebidas alcohólicas. Consejos prácticos Existen numerosas técnicas para disfrutar de las festividades sin problemas: Limitar el consumo de alimentos meteorizantes, como repollo, coliflor, brócoli, cebolla, rabanitos, entre otros. No ingerir bebidas alcohólicas en exceso para evitar accidentes y calorías innecesarias. Si se va a consumir alcohol, hay que preferir vino tinto, por sus propiedades antioxidantes. En cuanto a las comidas, hay que dar preferencia a las carnes magras blancas (pavo o pollo) en lugar de las rojas (vacuno o cordero). Consumir cinco porciones de frutas y/o verduras variando los colores, ya que contienen fibras dietéticas y antioxidantes, además de vitaminas y minerales. Se debe restringir la ingesta de condimentos o sustancias irritantes como ají, pimienta y vinagre. Menú alternativo Las comidas de fin de año son muy tentadoras y ricas; sin embargo, la mayoría tienen un gran aporte calórico. Para que pueda disfrutar de una gran cena sin preocuparse por los kilos demás, le sugerimos un saludable y apetitoso menú. Una porción de carpaccio de salmón (50 kcal.) Una porción de pavo o pollo a la naranja (150 kcal.) Una porción de puré de manzanas con sucralosa (70 kcal.) Dos porciones de ensalada (120 kcal.) Una porción de ensalada de frutas con yogurt light (120 kcal.) Una copa de vino tinto (130 kcal.) Tabla de calorías de comidas típicas Una porción de pan de pascua: 500 kcal. 120 ml. de cola de mono: 181 kcal. Una copa de ponche a la romana: 100 kcal. 150 grs. de pavo relleno con ciruelas: 240 kcal. Una copa de champagne: 69 kcal. Comúnmente, es durante la primavera y el verano cuando las personas más se preocupan por su peso y estado físico; en el invierno se consumen alimentos más calóricos, por lo que se puede quedar con algunos kilos demás. Para estos casos, la solución es cambiar los hábitos alimentarios y realizar actividad física. Sin embargo, muchos se ven tentados por las “dietas milagrosas” que prometen una rápida pérdida de peso corporal, pero a costa de peligros para la salud. Estos regímenes son en su mayoría desequilibrados, impersonales, sin fundamentos científicos y no sirven para formar buenos hábitos alimentarios, que es lo que se pretende con una dieta. Una nutrición balanceada Una de las cosas más importantes para lograr una dieta exitosa es que la comida sea variada, por lo que hay que incluir todos los grupos de alimentos que se presentan en la pirámide: lácteos bajos en grasa, carnes magras (en especial pescado), cereales integrales (pan centeno, integral o en su reemplazo galletas de salvado), frutas (durante primavera y verano, con especial énfasis en: durazno, damasco, frutilla, pera y jugo de pomelo, ya que tienen un mayor aporte de antioxidantes, grasas saludables (palta, aceite de oliva, aceituna, nueces, almendras, avellanas, maníes en pequeñas cantidades y muchas verduras (las que más protegen la piel son: acelga, espinaca, lechuga, rúcula, zapallo, zanahoria, pimentón). Entonces, para bajar de peso en forma sana se debe seguir un régimen hipocalórico junto con un plan de ejercicios regular mínimo tres veces por semana, lo que se traduce alrededor de un kilo menos cada semana. Este régimen se puede llevar a cabo por tres meses, tras los cuales es necesario evaluar si la persona necesita seguir bajando o se le entrega un plan de mantención, en donde se aumenta paulatinamente el aporte calórico diario en cada control mensual. Plan alimentario básico Desayuno y once:2 rebanadas de pan de molde integral + jamón de pavo o quesillo o mermelada light + té o café con leche descremada. Colación: 1 fruta o 1 yogur light. Almuerzo:100 gr. de carnes blancas + ½ taza de carbohidratos + abundante verdura con 1 cdta. de aceite de oliva + 1 fruta con jalea light. Cena:lo mismo que al almuerzo pero sin carbohidratos. Opción:si desea comer algo dulce, puede preparar un café helado en base a leche descremada, café y helado de vainilla light. Régimen hipocalórico balanceado Bajo en calorías:Debe aportar aproximadamente 40% menos de calorías que las que la persona consume habitualmente, o 1.000 kcal. menos que su requerimiento diario. En general, se prescriben dietas entre 1.000 y 2.000 kcal. diarias, dependiendo esto de la edad, peso, talla, sexo y nivel de actividad. Equilibrado:Debe incluir un 15 a 20% de proteínas, 20 a 25% de lípidos o grasas y 50 a 60% de hidratos de carbono. Aumentado en fibras vegetales:Frutas, verduras, cereales integrales y legumbres. Horarios: cuatro tiempos de comida, con una colación: una fruta o yogur dietético. Aumentado en líquidos:Agua, infusiones, bebidas sin azúcar o el té verde, que es una excelente opción ya que aumenta el metabolismo y tiene un buen aporte de antioxidantes. Se recomienda restringir las carnes rojas y aumentar el consumo de pescado. Dietas milagrosas: Un peligro latente Es común encontrarse en diversas publicaciones con dietas de moda, que ofrecen fáciles y rápidas formas de perder peso. Sin embargo, la gran mayoría son impracticables o incluso peligrosas. A continuación, algunos regímenes que no debe seguir. Una alimentación sana y balanceada no sólo es contar las calorías que se ingieren. Es importante también la composición de los alimentos, su cantidad y los horarios en que se comen. Por eso es importante que los padres eduquen y creen hábitos que acompañarán a sus hijos por el resto de sus vidas. El sobrepeso y la obesidad infantil se han convertido en una de las enfermedades preocupantes de los últimos tiempos abarcando el 20% de esta población y con estimaciones de crecer hasta un 50% para el año 2010. Por esto es importante que los padres tomen conciencia y enseñen a sus hijos a alimentarse adecuadamente, aprovechando que mientras más pequeños, más fácil es manejar y cambiar sus hábitos, y así prevenir posibles enfermedades. ¿Por qué es importante una alimentación adecuada? Una buena alimentación es aquella que satisface los requerimientos calóricos y nutricionales del niño basándose en el esquema de la pirámide alimentaria. Esto quiere decir, que los padres deben proporcionar a sus hijos, en cantidades adecuadas, productos de todos los grupos de alimentos y evitar que hagan dietas muy estrictas o hipocalóricas. Esto porque cada grupo aporta propiedades y nutrientes importantes al organismo del pequeño. Además, es importante comer en pequeñas cantidades varias veces al día. Es fundamental no saltarse ningún tiempo de comida, ya que ese ayuno hará que aumente la ingesta en el siguiente tiempo. Además, el organismo no distingue calorías, sino volúmenes de alimento. Es decir, si un niño come cosas muy calóricas en reducidas cantidades, como por ejemplo una hamburguesa de comida rápida, volverá a sentir hambre y a comer a lo largo del día aumentando aún más su total de calorías. Por otro lado, el organismo tiende a asimilar más y a formar más grasas si se come un gran volumen una vez durante la jornada, que si el mismo volumen se ingiere fraccionado en varios tiempos de comida. Además, este tipo de hábitos ayuda a mantener las glicemias (azúcares) estables, disminuyendo riesgos vasculares. Grupos de alimentos y sus beneficios Los alimentos que ingerimos día a día se clasifican en diferentes grupos: Lácteos Carnes Frutas y verduras Pan y cereales Grasas Azúcares Condimentos como la sal En el primero de ellos se encuentran la leche, el yogurt y el quesillo que aportan calcio y buenas proteínas, fundamentales para formar, mantener y reparar los tejidos y huesos del cuerpo y para que estos funcionen correctamente. La importancia del calcio de la leche es fundamental en los niños y por tanto, es muy importante su consumo durante los primeros años, ojalá en tres porciones diarias. En el siguiente segmento se ubican las carnes rojas, blancas y los pescados. Éstas son de gran importancia por su aporte de proteínas, hierro y zinc que ayudan a prevenir enfermedades como la anemia. El pescado, por su parte, aporta grasas de buena calidad y previene las enfermedades del corazón. Estas grasas tienen especial importancia en el desarrollo de la retina y el cerebro en el feto y también un efecto beneficioso en el lactante menor de dos años, donde un consumo adecuado se relaciona con una mejoría en la agudeza visual. Por ello, la embarazada y la madre que amamanta deben consumir pescado al menos dos veces por semana. Las frutas y verduras suelen ser rechazadas por los pequeños quienes no saben que son fundamentales para mantenerse sanos, por lo que es aconsejable que los padres las presenten de manera entretenida como por ejemplo en cremas, en sopas o ensaladas coloridas. Este grupo aporta vitaminas, antioxidantes y fibras, necesarios para prevenir la obesidad, las enfermedades coronarias, cáncer y deben consumirse por lo menos cinco porciones al día. El pan y los cereales son importantes pero deben consumirse en menores cantidades, además, deben evitarse aquellos con mucha azúcar. Es recomendable cambiar el pan blanco por el integral y priorizar cereales como la avena. El arroz y los fideos también pertenecen a este grupo. Un tema complicado siempre son las grasas y el azúcar. En el primer caso hay que distinguir las buenas de las malas. Las buenas proporcionan energía y el buen funcionamiento del organismo, pero igual se deben administrar en pequeñas cantidades ya que aportan muchas calorías. El azúcar en cambio no aporta absolutamente ningún nutriente al organismo, por lo que es conveniente evitarla. Finalmente, condimentos como la sal también deben ser ingeridos de forma moderada, ya que retiene líquidos y aumenta la presión. Lo mismo con alimentos enlatados y embutidos. Prefiera dar sabor a las comidas a través de condimentos aromáticos. ¿Cómo ayudar a los hijos a alimentarse correctamente? Para que nuestros pequeños adquieran hábitos y logren una buena alimentación y nutrición, debe existir primero un compromiso familiar. Los niños no entienden nada de grasas saturadas, colesterol o hipoglicemia, todo esto parte por casa, porque la mamá compre y cocine más sano, evite que el niño pase hambre, estimule su actividad física y lo mantenga alejado de las tentaciones. Añade además que un buen ejercicio para lograr esto es que los hijos acompañen a sus padres al supermercado. Así se les podrá ir indicando qué alimentos son de premio para el fin de semana y por qué hay algunos más importantes que otros. Otro factor de ayuda es que a partir de los dos años, los niños se sienten en la mesa con los adultos, de manera que éstos sean un ejemplo y los pequeños aprendan de sus hábitos y a “comer como grandes”. En el caso de que usted tenga que trabajar y deje a sus hijos a cargo de otra persona, evite que tenga a mano cosas que no puede comer, deje una minuta con opciones de alimentos permitidos en caso de que el niño tenga hambre y déjele también un listado con labores para cumplir, ya que el ocio y el aburrimiento hace que coman sin tener hambre. Los alimentos que ingerimos día a día se clasifican en diferentes grupos: Lácteos En el primero de ellos se encuentran la leche, el yogurt y el quesillo que aportan calcio y buenas proteínas, fundamentales para formar, mantener y reparar los tejidos y huesos del cuerpo y para que estos funcionen correctamente. La importancia del calcio de la leche es fundamental en los niños y por tanto, es muy importante su consumo durante los primeros años, ojalá en tres porciones diarias. Carnes En el siguiente segmento se ubican las carnes rojas, blancas y los pescados. Éstas son de gran importancia por su aporte de proteínas, hierro y zinc que ayudan a prevenir enfermedades como la anemia. El pescado, por su parte, aporta grasas de buena calidad y previene las enfermedades del corazón. Estas grasas tienen especial importancia en el desarrollo de la retina y el cerebro en el feto y también un efecto beneficioso en el lactante menor de dos años, donde un consumo adecuado se relaciona con una mejoría en la agudeza visual. Por ello, la embarazada y la madre que amamanta deben consumir pescado al menos dos veces por semana. Frutas y verduras Las frutas y verduras suelen ser rechazadas por los pequeños quienes no saben que son fundamentales para mantenerse sanos, por lo que es aconsejable que los padres las presenten de manera entretenida como por ejemplo en cremas, en sopas o ensaladas coloridas. Este grupo aporta vitaminas, antioxidantes y fibras, necesarios para prevenir la obesidad, las enfermedades coronarias, cáncer y deben consumirse por lo menos cinco porciones al día. Pan y cereales El pan y los cereales son importantes pero deben consumirse en menores cantidades, además, deben evitarse aquellos con mucha azúcar. Es recomendable cambiar el pan blanco por el integral y priorizar cereales como la avena. El arroz y los fideos también pertenecen a este grupo. Grasas y azúcares Un tema complicado siempre son las grasas y el azúcar. En el primer caso hay que distinguir las buenas de las malas. Las buenas proporcionan energía y el buen funcionamiento del organismo, pero igual se deben administrar en pequeñas cantidades ya que aportan muchas calorías. El azúcar en cambio no aporta absolutamente ningún nutriente al organismo, por lo que es conveniente evitarla. Condimentos como la sal Finalmente, condimentos como la sal también deben ser ingeridos de forma moderada, ya que retiene líquidos y aumenta la presión. Lo mismo con alimentos enlatados y embutidos. Prefiera dar sabor a las comidas a través de condimentos aromáticos. Propiedades de los alimentos Comer es una de las acciones más básicas del ser humano; sin embargo, muchas veces no sabemos realmente qué estamos consumiendo, si son beneficiosos para la salud o bien de qué forma podemos aprovecharlos mejor. A continuación, entregamos información sobre las propiedades y beneficios de algunos alimentos que ingerimos comúnmente. Brócoli Es una verdura proveniente de la familia de las brasicáceas, antes llamadas crucíferas. Se puede consumir cocido, al vapor, salteado u horneado. Rico en antioxidantes como vitamina C y betacaroteno. Protege contra el cáncer de mama. Reduce las inflamaciones de los procesos alérgicos. Es una excelente fuente de cromo, que ayuda a regular los niveles de insulina y glucosa. Es rico en fibra soluble, lo que contribuye a disminuir el colesterol. Mejora la coagulación sanguínea gracias a la vitamina K. Tiene propiedades laxantes. Es un protector cardíaco. Actúa como antianémico. Pescados grasos Dentro de este grupo se cuentan el atún, arenque, salmón, la trucha de río y las anchoas. Pueden ser preparados al horno, al vapor, a la plancha, a la parrilla o crudo como aperitivo. Favorece la maduración del sistema nervioso, la retina y los pulmones en fetos y niños, por lo que se recomienda para mujeres que estén amamantando o embarazadas. Aumenta la fluidez de la sangre. Mejora la distensión arterial. Disminuye las arritmias. Es un antiinflamatorio natural. Es muy recomendable para niños con déficit atencional, ya que mejora el nivel de concentración, aprendizaje y memoria. Yogurt Producto lácteo obtenido de la fermentación bacteriana de la leche, puede ser consumido solo, con frutas, con cereales, como aliño para ensaladas o para preparar postres. Fuente de calcio, fósforo y vitaminas B1 y B2. Mejora la función del colon. Aumenta las defensas naturales del organismo. Previene infecciones urinarias y cistitis. Reduce la presión arterial. Previene la aparición de ciertos tumores cancerígenos. Protege la mucosa estomacal. Contribuye a reducir la úlcera péptica. Favorece la digestión de la lactosa. Ayuda con la reducción del colesterol “malo” o LDL. Té verde Esta infusión se ha hecho muy popular en Occidente en los últimos años; sin embargo, se consume en Oriente desde hace unos cinco mil años. Puede ser ingerido frío o caliente. Es una excelente fuente de antioxidantes, pero sin el aporte calórico ni de alcohol que presenta el vino. Protector cardiovascular: evita la oxidación a nivel arterial y previene la arteriosclerosis. Contribuye a reducir el colesterol “malo” o LDL. Aumenta el HDL o colesterol “protector”. Ayuda a bajar los niveles de azúcar en la sangre luego de las comidas. Es un estimulante y energizante ideal para consumir previo al ejercicio. Aumenta el gasto calórico en un cuatro por ciento. Tiene efectos diuréticos y astringentes. Contribuye a bajar la presión arterial. Tiene un alto nivel de flúor, por lo que ayuda a combatir las caries. Regula la función inmunológica, aumentando las defensas. Ajo Bulbo de la familia de las cebollas, su uso data de las antiguas culturas de Asia y Egipto. En la actualidad, se utiliza en la cocina y también como componente en recetas farmacéuticas. Tiene un efecto cardioprotector, ya que previene la formación de placa o induce regresión de las ya formadas. Reduce los niveles de colesterol y triglicéridos. Es un antitumorígeno. Ayuda a reducir los niveles de azúcar en la sangre. Estimula el sistema inmunológico. Incrementa la actividad de enzimas destoxificantes. Tiene propiedades bactericidas y antisépticas. El colesterol es un componente esencial para nuestro organismo; es una sustancia grasa que forma parte de las membranas celulares, de algunas hormonas, de la vitamina D y de ciertos jugos digestivos como las sales biliares. A pesar del rol fundamental que juega en nuestro cuerpo, cuando se encuentra en exceso puede traer consecuencias perjudiciales para la salud. Cuando a una persona le sube mucho el colesterol, implica que éste se va depositando en las paredes de las arterias formando placas de colesterol o ateromas, las cuales pueden mantenerse adheridas a las arterias o también se pueden desprender y bloquear completamente el paso de la sangre (accidentes de placa), causando accidentes coronarios o vasculares. Este tipo de patologías cardiovasculares son la principal causa de muerte en Chile. HDL y LDL Existen cuatro subtipos de colesterol que se miden individualmente con un perfil lipídico. Dentro de esta clasificación, los tipos más conocidos son el “colesterol bueno” o HDL y el “malo” o LDL. El LDL (Lipoproteína de Baja Densidad) transporta el colesterol por todo el organismo, depositándolo en las arterias. Los niveles aceptados han ido cambiando con el tiempo y hoy, el objetivo es que sean menores o iguales a 100 mg/dl. en pacientes que no han tenido ningún evento coronario o cardiovascular. Pero con las personas que sí han sufrido este tipo de accidentes, las exigencias son aún mayores: sus niveles no deben superar los 70 mg/dl. Por otra parte, el HDL (Lipoproteína de Alta Densidad) contribuye a disminuir la formación de placas de ateroma, motivo por el cual se le denomina “colesterol bueno”. No existen metas acerca del valor ideal de concentración de esta sustancia en el cuerpo, aunque es evidente que a un mayor valor de éste hay una mayor protección contra los eventos vasculares. Cuesta mucho regular el HDL, porque depende de los hábitos de cada persona y un porcentaje importante de los pacientes tienen un factor hereditario que los condiciona a tener valores bajos de HDL. En este contexto, es recomendable hacer ejercicio y comer de manera saludable y en casos familiares o hereditarios se indica la asociación de fármacos. Existen otros dos valores que aparecen en un perfil lipídico: el colesterol total, que es una medida aproximada de todo el colesterol circulante en el organismo; y los triglicéridos, que se forman de los ácidos grasos y del metabolismo de los azúcares refinados o hidratos de carbono. Los triglicéridos elevados también aumentan el riesgo de formar placas de ateroma. Los niveles recomendables para estos índices son de 200mg/dl en el colesterol total y 150 mg/dl. para los triglicéridos. Síntomas y prevención Lamentablemente, no hay síntomas que evidencien precozmente alteraciones en el colesterol y que permitan corregirlo antes de que se produzcan placas de ateroma. La aparición de síntomas secundarios se da cuando el nivel ya es muy excesivo o bien existe un accidente de la placa de ateroma, con la obstrucción secundaria del vaso sanguíneo afectado y se manifiesta en forma de accidentes vasculares o coronarios, como infartos cerebrales, de extremidades o síndromes coronarios agudos o infartos al miocardio. Es por esto que la prevención es el mejor camino para evitar consecuencias mayores. Se sugiere que a los 20 años las personas se sometan a un primer perfil lipídico, más aún si existe historia familiar. Hay un grupo que tiene mayor riesgo, como los fumadores, diabéticos, hipertensos y los pacientes que tienen algún grado de obesidad. Mantener una alimentación saludable es otra forma de disminuir las posibilidades de sufrir un accidente cardiovascular. El 70% del colesterol que hay en nuestro organismo proviene de la comida que ingerimos. Por esta razón, se debe moderar el consumo de alimentos ricos en grasas saturadas, como carnes rojas, yema de huevo, quesos amarillos, chocolate y productos lácteos no descremados. Los alimentos ricos en grasas poliinsaturadas, como los pescados, almendras, nueces, maní, palta, aceites de oliva, el aceite de maravilla y la soya tienden a bajar el colesterol total y a aumentar el HDL (colesterol bueno). Asimismo, se ha comprobado el efecto benéfico antioxidante del vino tinto, sugiriéndose en pacientes que no tienen contraindicado por otra causa el alcohol, la ingesta de una copa de vino tinto diaria. Esto aumenta el HDL entre un cinco y un 10%, además de evitar la formación de ateromas y trombos (coágulos) al interior de los vasos sanguíneos. Las verduras y frutas constituyen una fuente primordial de vitaminas, sales minerales, fibra y antioxidantes. La deficiencia mantenida en el consumo de estos nutrientes tiene relación directa con la aparición y desarrollo de algunas enfermedades. Un plan de alimentación equilibrado que incorpore vegetales y frutas, además de lácteos, carnes y cereales, permite a los niños un buen crecimiento y desarrollo. Además, les ayuda a prevenir enfermedades en la edad adulta y estados carenciales a lo largo de sus vidas. Por ello, es importante acostumbrarlos desde pequeños a sabores diferentes y variados que les permitan disfrutar de una dieta rica, variada y saludable. Variedad es mejor que cantidad Es tarea de los padres y madres inculcar buenos hábitos alimentarios y transformar las comidas en un momento placentero. Para que el menú semanal de los niños sea balanceado debe incluir todos los grupos de alimentos: lácteos, carnes, vegetales, cereales, frutas, grasas y azúcares. Un plan adecuado de nutrición para los niños debe incluir de tres a cuatro porciones diarias de lácteos, una a dos de carnes (idealmente blancas), ya que es una excelente fuente de proteínas de alto valor biológico, muy necesarias para el crecimiento y la renovación celular. Tres frutas, más dos platos de verduras crudas o cocidas. Los lácteos son fundamentales en la etapa de crecimiento y, dependiendo del peso de los niños, pueden ser descremados o semidescremados, no hay necesidad de que los niños consuman lácteos enteros puesto que la grasa también se proporciona con otros alimentos. Las grasas y azúcares, por su parte, tienen que ingerirse con moderación y en el caso de las primeras, ser de buena calidad, como aceites, paltas o frutos secos. Los preescolares y niños en edad escolar tienden a ser bastante mañosos, especialmente con alimentos nutritivos como las verduras. Aunque las preferencias por ciertas comidas deben ser respetadas y tomadas en cuenta, no hay que dejar que sea el niño quien decida lo que va a comer. Si la gama de alimentos que se incluyen en los menús familiares es amplia, es más fácil que el niño acepte un mayor número de alimentos. Por el contrario, si los hábitos familiares se alejan de las recomendaciones en calidad y cantidad, resultará difícil para el niño entender que debe comer de todo. Consejos prácticos La mayoría de los niños y adolescentes no comen las raciones de vegetales recomendados. Los siguientes consejos le pueden ayudar a aumentar el consumo de estos alimentos en todas las comidas. Presente los platos de forma divertida, con diseños e ingredientes coloridos, que los hagan más apetitosos. Procure que sus hijos comiencen el día con frutas. Un vaso de jugo de frutas, rebanadas de plátano, ciruelas o frutillas darán un energético y delicioso comienzo a la jornada y le ofrecerán una cantidad alta de fibra, vitaminas y minerales. Las frutas se pueden llevar con facilidad a todos los lugares y entregan una rápida carga de energía. Ponga en la mochila de su hijo una manzana, naranja, pera o una bolsa de frutos secos o deshidratados. ¿Su hijo siempre anda apurado? Ponga las frutas y vegetales a su alcance y asegúrese que estén visibles cuando el niño abra el refrigerador. Así es más probable que se los coma. Utilice verduras congeladas o en conserva cuando sea imposible conseguir productos frescos para que así no pasen días sin comer verduras variadas. Utilice puré de verduras para espesar sopas y añadir sabor. Prepare postres dulces con vegetales (tarta de zanahoria, bocaditos dulces de camote) o con frutas (tartaleta de piña, pastel de manzana, yogur de kiwi, frutilla, etc.). Recuerde emplear el azúcar con moderación, también estos postres pueden preparase con edulcorantes aptos para la cocción. Corte los alimentos en formas curiosas, los hace más apetecibles. Se pueden elaborar sándwiches vegetales con lechuga, tomate, zanahoria rallada, quesillo, jamón, atún, colocados en canapés cortados en forma de triángulo o círculo. Llamará más la atención que el típico sándwich cuadrado. Ideas En la preparación de originales recetas para fomentar el consumo de verduras entre los más pequeños no hay más límite que la propia imaginación y una pizca de buen gusto. Flanes de verduras Los flanes o budines que combinan carnes, pescados y huevo con verduras, son una manera divertida y original para que los más pequeños vayan probando distintos sabores. Estos platos pueden servirse fríos o calientes y permiten incluir cualquier tipo de verdura, cereales, legumbres y carnes. Divertidas brochetas vegetales Es una manera entretenida y saludable de cocinar y consumir vegetales, ya que los más pequeños pueden participar en su elaboración. Existen infinitas presentaciones de pinchos, por ejemplo: brochetas de pollo, pavo, ternera o pescado con champiñones, pimientos verde y rojo, zanahorias, zapallitos, berenjenas, etc. Pizzas caseras con vegetales El contenido de energía y nutrientes de las pizzas varía según sus ingredientes. Son un plato fácil de preparar, de gran aceptación y muy nutritiva si se preparan con jamón serrano o de pavo, atún, tomate triturado, cebolla, pimiento, champiñones, alcachofas, berenjenas. Así, una porción de pizza resulta muy completa. Lasañas y canelones "vegetarianos" Son platos jugosos, sabrosos y en general muy aceptados por el público infantil. Algunas sugerencias: lasaña rellena de pollo, champiñones y espárragos, de carne y espinaca, canelones de carne y alcachofas. Tortillas con verduras Platos tan comunes como las tortillas pueden ser un recurso fácil para incluir distintas verduras. Alternativas: tortilla de espárragos, camarones, espinacas, queso, cebolla, champiñones o papas. ¿Sabías que el desayuno debería contener entre el 25 y 30% del total de calorías que ingerimos a lo largo del día? Los alimentos que comemos en las primeras horas de la mañana son de vital importancia, ya que luego de 8 o 10 horas de ayuno nuestro cuerpo necesita de energía y nutrientes para realizar bien las actividades diarias. De esta manera, saltárselo puede significar fatigas, cansancio y problemas de atención durante la jornada. Además, ayuda de manera significativa al equilibrio nutricional en la alimentación, ya que mejora la distribución energética (al comer más en la mañana se tiene energía para gastar y se come menos en la tarde) y contribuye a evitar malas elecciones alimenticias disminuyendo el consumo de golosinas. ¿Cómo hacerlo correctamente? Un buen desayuno no es aquel que se toma apurado en la mañana antes de salir de la casa. Debe destinársele un tiempo especial, por lo menos 15 minutos. Es preferible que el día anterior se acuesten 15 minutos antes y se levanten más temprano, antes que omitirlo o consumirlo a la rápida. Esta primera alimentación del día debe convertirse para cada integrante de la familia en una hora sagrada. Considerarla, al igual que la cena, como una instancia para compartir en familia. Muchas veces esto no es posible por las diferencias de horarios de cada persona. En esos casos, la especialista propone preparar una mesa bonita, entretenida y con alimentos agradables de manera que sentarse a desayunar sea tan importante y deseado como un almuerzo. Hay tres cosas fundamentales que no pueden faltar para alimentarse bien durante el desayuno: calcio, fibras y vitaminas. El calcio se obtiene de una porción de leche o yogurt, ojalá bajo en grasas. Las fibras, de los cereales y una porción de pan. Y las vitaminas están en las frutas o jugos naturales. Así, un desayuno recomendable podría ser: Un té o café con leche, de preferencia descremada. Una porción de pan integral o marraqueta con palta, quesillo, mermeladas sin azúcar o jamón de pavo. Una porción de fruta o un jugo. El kiwi y la naranja tienen mucha vitamina C. Es importante favorecer los productos dietéticos o bajos en grasas y evitar las grasas saturadas. Por eso se recomiendan las leches descremadas, (incluso para los niños con tendencia al sobrepeso a partir de los tres años), el yogurt light y los cereales bajos en azúcares como la avena. Recomendaciones especiales Un buen desayuno es importante para todas las personas. Sin embargo, dependiendo de la edad y condición es recomendable que pongan atención en el consumo de ciertos alimentos. Los niños: Para ellos es fundamental una alimentación completa y abundante, ya que está comprobado que existe una importante relación entre el desayuno y la rendición escolar. Un alumno que no desayuna tiene menos energía y pone menos atención, tendrá más dificultades de entendimiento y estará más propenso a tener una fatiga producto del gasto energético en las clases y en los recreos. La leche es, además, un alimento importante para el crecimiento adecuado de sus huesos. Las mujeres: Hasta los 25 años es muy importante el consumo de leche, ya que durante toda esa etapa están formando las reservas de calcio, por eso lo ideal es consumir tres porciones diarias. Pueden ser dos en el desayuno, como un vaso de leche y un pedazo de quesillo, y otra de leche en la tarde. Las mujeres embarazadas: Deben aumentar esa dosis y consumir cuatro porciones de lácteos al día. Los deportistas: Es bueno el consumo de muchos carbohidratos, sobre todo si tienen una competencia. Por eso se recomienda el pan, los cereales y también fruta. Beneficios de un buen desayuno Mayor probabilidad de que los niños tengan una alimentación correcta y una mejor nutrición. Mejora comportamiento y desempeño mental. Fomenta el aprendizaje, la atención y las habilidades escolares. Favorece el incremento de peso y talla en los niños. Desarrolla buenos hábitos alimenticios que perduran a lo largo de toda la vida. Corte los alimentos en formas curiosas, los hace más apetecibles. Se pueden elaborar sándwiches vegetales con lechuga, tomate, zanahoria rallada, quesillo, jamón, atún, colocados en canapés cortados en forma de triángulo o círculo. Llamará más la atención que el típico sándwich cuadrado. Esprúe celíaco (intolerancia al gluten) ¿Imaginas lo difícil que es vivir sin poder comer pan, pasteles ni muchos de los postres que conocemos? Ésta es la realidad de quienes padecen la enfermedad celíaca, un mal que se caracteriza por la intolerancia al gluten, sustancia que se encuentra en el trigo y otros granos. La incapacidad para digerir y procesar esta sustancia puede llevar a la inflamación de los intestinos, deficiencias vitamínicas debido a la poca absorción de nutrientes y anomalías intestinales. El gluten se encuentra en muchos alimentos, en especial en los procesados y horneados como panes, pasteles, postres que usan espesantes, bebidas alcohólicas (excepto el vino), cereales y pastas. Esta condición hereditaria se caracteriza porque el revestimiento del intestino delgado resulta dañado en respuesta a la ingestión de gluten y otras proteínas que se encuentran en el trigo, la cebada, el centeno y sus derivados. Los intestinos contienen proyecciones (llamadas vellosidades) que normalmente absorben los nutrientes, pero en las personas con esta enfermedad estas vellosidades se aplanan y se altera su capacidad para absorber los nutrientes en forma apropiada. Como resultado, varios sistemas de otros órganos también terminan afectados. Esta dolencia se puede presentar en cualquier momento de la vida, desde la infancia hasta la vejez. Causas Se desconoce la causa exacta de este mal. Antes se consideraba como una enfermedad extraña, pero según investigaciones recientes una de cada 120 personas en el mundo la padece y solo una pequeña fracción de ellas ha sido diagnosticada. Se produce en personas que poseen una susceptibilidad determinada genéticamente, asociada a la interacción con el ambiente, en este caso la ingestión de gluten. Existen numerosas dolencias y condiciones asociadas con la enfermedad celíaca, entre las cuales se pueden mencionar: anemia, intolerancia a la lactosa, dermatitis herpetiforme, trastornos cutáneos, diabetes tipo I, síndrome de down, infertilidad inexplicable, osteoporosis, ciertos tipos de cáncer intestinal, entre otros. Síntomas El espectro de síntomas es muy amplio y va desde personas asintomáticas hasta pacientes con desnutrición grave. Entre estos extremos existen un sinnúmero de manifestaciones, incluso hasta hace un tiempo la enfermedad se diagnosticaba en niños con diarrea crónica, retardo del crecimiento o desnutrición. En la actualidad, el diagnóstico se hace cada vez más en adultos con diversidad de síntomas. Las dolencias asociadas a esta enfermedad varían de una persona a otra y pueden ser o no intestinales. Esta es la razón por la cual el diagnóstico con frecuencia se retrasa. Por ejemplo, una persona puede presentar diarrea, otra estreñimiento y una tercera no presentar irregularidad alguna en las deposiciones. Los síntomas gastrointestinales más conocidos son el dolor abdominal, la diarrea, intolerancia a la lactosa, náuseas, vómitos, pérdida de peso, distensión abdominal, gases y estreñimiento. Los síntomas no gastrointestinales más recurrentes son la anemia, osteoporosis, formación de hematomas, retraso en el crecimiento de los niños, hipoglucemia, desnutrición, úlceras bucales, trastornos cutáneos, deficiencia de minerales o vitaminas, depresión y fatiga. Diagnóstico En la actualidad se dispone de exámenes de sangre que son muy sensibles y específicos para el diagnóstico de esta enfermedad. Por ser tan sencillos y poco molestos, son de gran utilidad cuando existe la sospecha clínica de esta afección, para así tratarla sin tardanza. El diagnóstico definitivo se basa en la biopsia de intestino delgado, que se practica mediante una endoscopía digestiva alta habitual. Este examen es de uso rutinario y muy poco molesto con los avances que se tienen hoy en día. Tratamiento El tratamiento para la enfermedad celíaca es la dieta libre de gluten de por vida. Esta es la única manera de permitir la recuperación de las vellosidades intestinales. Los alimentos, bebidas y medicamentos que contienen trigo, centeno, cebada y posiblemente avena, se deben eliminar por completo de la alimentación. La persona que siga una dieta estricta puede llevar una vida larga y saludable, a menos que se haya presentado un daño permanente antes del diagnóstico. Debido a que la causa exacta se desconoce, no hay forma de evitar el desarrollo de esta afección. Sin embargo, el conocimiento de algunos factores de riesgo, como es el caso de un familiar que sufra este trastorno, puede aumentar las probabilidades de obtener un diagnóstico y tratamiento temprano. Complicaciones Dependiendo del grado del daño intestinal antes del diagnóstico, el mejoramiento en los síntomas puede variar en duración una vez que comienza el tratamiento. La dieta libre de gluten se debe seguir cuidadosa y continuamente. Cuando esta enfermedad se deja sin tratamiento puede causar complicaciones como infertilidad, aborto, osteoporosis, fracturas, ciertos tipos de cáncer intestinal u otros trastornos autoinmunes. Exámenes para un buen diagnóstico En la actualidad se dispone de exámenes de sangre que son muy sensibles y específicos para el diagnóstico de esta enfermedad. Por ser tan sencillos y poco molestos, son de gran utilidad cuando existe la sospecha clínica de esta afección, para así tratarla sin tardanza. El diagnóstico definitivo se basa en la biopsia de intestino delgado, que se practica mediante una endoscopía digestiva alta habitual. Este examen es de uso rutinario y muy poco molesto con los avances que se tienen hoy en día. Desde pequeños nos acostumbramos a escuchar de la importancia de la leche y el calcio para el fortalecimiento de huesos y dientes. Sin embargo, una parte creciente de la población tiene restringido el consumo de productos lácteos, pues sufren de intolerancia a la lactosa, un mal que cada vez padecen más chilenos y que incluso está apareciendo a edades más tempranas. Aunque los adultos son más propensos a sufrirla, en los niños se ve un ascenso propio de los países desarrollados. La intolerancia a la lactosa es la incapacidad del organismo para digerir este carbohidrato de la leche. Esto se produce por la insuficiencia de lactasa, enzima responsable de la degradación de la lactosa. Síntomas Los síntomas son variables, pueden ir desde dolores por distensión abdominal hasta diarrea. También puede provocar náuseas y flatulencia. Tratamiento Quienes sufren de esta patología deben evitar los productos lácteos, como el queso, mantequilla, yogurt, postres, helados que incluyan leche, entre otros. También quedan excluidos todos los alimentos y bebidas que en su preparación llevan leche, como el puré e incluso algunos medicamentos. Los productos sin lactosa que el mercado ha lanzado son buenas alternativas para suplir los nutrientes y las propiedades de este alimento. Diagnóstico Para su diagnóstico existen variados exámenes, el más avanzado es el Test de Hidrógeno Expirado, que mide el aumento de hidrógeno en la respiración que se produciría tras la ingesta de lactosa que no puede ser degradada por falta de lactasa. También se puede constatar con un estudio del pH y de cuerpos reductores en las deposiciones. Sin embargo, muchas veces lo único que permite el diagnóstico es la prueba y contraprueba con leche con y sin lactosa. Como país en desarrollo, es muy probable que aumente la incidencia de intolerancia a la lactosa, por lo que se hace necesario que ingrese a Chile la enzima lactasa en formato comercial. Al ingerirla se podrá dejar de restringir los alimentos lácteos, lo que permitirá tener una mejor calidad de vida. No obstante, en la actualidad existen numerosos productos sin lactosa disponibles en el mercado. El azúcar es una de las sustancias más utilizadas para endulzar alimentos y bebidas. Sin embargo, hay personas que no pueden consumir este hidrato de carbono, debido a que tienen intolerancia a la glucosa o deben controlar su peso. Para ellos, los sustitutos del azúcar son una solución eficiente y segura para endulzar sus comidas. Gracias a los edulcorantes artificiales, es posible reducir 80 calorías en una taza de café y 192 en una bebida. Desde la sacarina hasta la sucralosa, la principal característica de estos productos es endulzar sin aportar calorías. A nivel del organismo, estas sustancias no son percibidas como calóricas, por lo que no provocan un aumento en la masa corporal. A continuación, le informamos sobre las principales características de cada producto. Sacarina Es el producto más antiguo del mercado, el cual ha sido utilizado desde principios del siglo XX. Su fabricación se realiza a partir de una sustancia derivada del carbón mineral. Sus propiedades le permiten endulzar hasta 200 veces más que el azúcar, pero puede dejar un gusto amargo, sobre todo si se usa en grandes concentraciones. Por otra parte, la sacarina es una sustancia termosensible. Es decir, pierde sus propiedades cuando es sometida a mucho calor, por lo que no se aconseja su uso en la preparación de alimentos horneados. Aspartame Este endulzante se usa en alimentos y bebidas en más de 100 países alrededor de todo el mundo, y es aproximadamente 200 veces más dulce que el azúcar. Debido a su proceso de producción, el aspartame no puede ser consumido por personas que padecen fenilcetonuria. Esta condición consiste en una intolerancia a un aminoácido llamado fenilalanina, que está contenido en el aspartame. Al igual que la sacarina, reacciona ante el calor. Por esta razón, los alimentos preparados con aspartame pueden perder dulzor al ser sometidos a altas temperaturas. Sucralosa Es el más natural de los edulcorantes, porque se obtiene de la sacarosa, una molécula del azúcar. Esta condición hace que la sucralosa no tenga contraindicaciones y pueda ser consumida por todas las personas. Este producto es muy estable, por lo que resiste muy bien las temperaturas extremas, siendo ideal para preparaciones horneadas. El poder endulzante de la sucralosa llega a ser 600 veces al del azúcar. La obesidad es una enfermedad crónica que puede traer consecuencias importantes en la salud. Se relaciona con intolerancia a la glucosa, diabetes, enfermedades cardiovasculares, síndrome de ovario poliquístico, cáncer, hipertensión, entre otras patologías. Por lo mismo, Clínica Santa María ha desarrollado un Programa de Obesidad que acoge a todas aquellas personas con sobrepeso que presenten un índice de masa corporal (IMC) por sobre los 25. Este programa está diseñado para niños, adolescentes y adultos. También se pueden unir a este plan mujeres durante su embarazo y en su periodo de post parto y es de gran importancia para pacientes diabéticos. El objetivo más importante de nuestros programas es educar y cambiar hábitos de alimentación. Es fundamental este punto debido a que es necesario aprender a comer sano tanto en calidad como cantidad. Además, está demostrado que el ejercicio físico es fundamental para mantener el peso adecuado. Efectividad El plan dura cuatro meses y la efectividad es cercana a un 90%. El porcentaje que falla depende mayoritariamente de circunstancias agregadas, como problemas secundarios del paciente para asistir a los controles, a la gimnasia o no seguir las indicaciones de los profesionales. Los problemas que se pueden presentar, en general, no tienen relación con el desarrollo del programa. En algunas ocasiones los pacientes presentan enfermedades comunes de cualquier persona como puede ser un resfrío o una fractura, lo que puede llegar a atrasar el término del plan. Además, se han visto casos de pacientes que no se saben adecuar al tiempo que requiere el programa para cambiar los hábitos. Procedimiento Para ingresar al programa se debe consultar a un Endocrinólogo de Clínica Santa María. Una vez comenzado, la primera sesión es con un Kinesiólogo, quien crea un plan de gimnasia personalizada. La actividad física se hará en 36 sesiones de 45 minutos cada una, tres veces a la semana en el gimnasio de Clínica Santa María. Para atender las necesidades específicas de cada paciente, contamos con profesores de educación física altamente preparados. También se hace un control con un nutricionista que evalúa a cada paciente y mide los niveles de agua, grasa y musculatura en el cuerpo. Luego le entrega una pauta de alimentación y lo examina cada 15 días. En esta misma etapa, se cita a sesiones grupales con otras personas que compartan el mismo problema de obesidad. Pero eso no es todo, pues el apoyo psicológico es fundamental dentro del programa. La gran mayoría los pacientes come por ansiedad, es por ello que es vital que aprendan a manejar y controlar sus emociones y a entender el motivo de éstas. Todo lo anterior se combina con el uso de medicamentos de acuerdo a las necesidades de cada paciente. Para mayor información sobre el Programa de Obesidad para Adultos contactarse con programaobesidad@clinicasantamaria.cl Dr. Ricardo Silva Extractado del libro El Niño Enfermo y sus Cuidados La obesidad se define como el aumento de peso que se relaciona con un incremento de la grasa corporal. Esta subida debe relacionarse con la edad en el caso de niños menores de dos años y con la talla en los mayores de esa edad. Se considera una enfermedad crónica y no transmisible. Es un problema que está adquiriendo características de epidemia, sobre todo en las sociedades en desarrollo. Se asocia a cambios en el estilo de vida (dieta rica en alimentos de alto contenido calórico y disminución de la actividad física) y siempre implica un balance energético positivo. Estudios publicados demuestran hasta un 40% de sobrepeso u obesidad en niños en edad escolar. En ellos hay mayor riesgo de persistencia de la enfermedad hasta la edad adulta, especialmente en aquellos en que la obesidad es más severa, cuando alguno de los padres es obeso o cuando la edad en que el niño tiene sobrepeso es mayor. Es así como un 69% de los pequeños con obesidad entre seis y nueve años también lo serán en la adultez, cifra que aumenta a un 83% en casos de niños con obesidad entre los 10 y 14 años. Dada la precocidad en el inicio de esta enfermedad, se ha observado que a lo menos uno de los siguientes factores de riesgo cardiovascular: presión alta, colesterol elevado o resistencia a la insulina, se pueden encontrar hasta en el 50% de los pequeños obesos entre los cinco y 10 años de edad. Causas La gran mayoría de los niños son obesos porque comen más de lo que necesitan para la actividad física que realizan. Es lo que se conoce como obesidad nutricional simple. Solo el 1% tendría alguna causa específica como desorden genético, trastornos hormonales (hipotiroidismo, aumento de los niveles de cortisol) o uso de medicamentos. Diagnóstico El diagnóstico se hace pesando y midiendo al paciente y luego comparando los valores obtenidos con tablas según edad y sexo. Se debe hacer un interrogatorio cuidadoso de hábitos alimentarios, actividad física, tiempo de evolución de la enfermedad y los problemas que está provocando. Además, es necesario hacer un examen físico completo buscando presión arterial elevada, estrías, acantosis nigricans (coloración oscura de la piel, fundamentalmente en el cuello, axilas y parte interna de los muslos) y eventuales hallazgos que orienten a un problema genético u hormonal como causa. Una vez establecido el diagnóstico y dependiendo de la severidad de la obesidad, se tomarán exámenes para estudiar el funcionamiento de la glándula tiroides, evaluar los niveles de glicemia, de la hormona que los regula (insulina) basales y/o después de carga de glucosa y niveles de grasas en la sangre (colesterol, tipo de éste y triglicéridos). Tratamiento Éste se encamina a lograr un cambio en el estilo de vida del paciente, con lo cual se pretende lograr una mejoría en la relación peso-talla. Se sabe que la disminución entre un 5 y un 15% de la relación peso-estatura ya aporta beneficios a la persona. Para conseguir este objetivo hay que disminuir la ingesta y aumentar la actividad física, y para lograrlo se requiere el compromiso de la familia y de los encargados de la alimentación del niño, que muchas veces es alguien externo (la nana). También se dan indicaciones generales como por ejemplo: Mantener horarios de alimentación. Usar siempre el comedor o comedor de diario para comer. No llevar comida a las habitaciones. No comer acostado ni viendo televisión. Crear un ambiente grato a la hora de alimentarse. No dar dinero a los niños para que lleven al colegio, para así evitar que compren golosinas. Mandar siempre colaciones saludables, principalmente fruta en vez de alimentos procesados. Si se encuentra alguna alteración hormonal es necesario, aparte de los cambios en el estilo de vida, agregar un tratamiento para la enfermedad específica (hormonas tiroideas en el hipotiroidismo y, eventualmente, medicamentos para tratar niveles altos de insulina). No se utilizan inhibidores del apetito en Pediatría. Si no hay una adecuada respuesta a las indicaciones de alimentación básica inicial y a las medidas generales, los padres del niño deben ser asesorados por un equipo multidisciplinario compuesto por: Una nutricionista, quien mediante un interrogatorio dirigido va a determinar los errores en los horarios y en el tipo de alimentación que el niño recibe. Un psicólogo, que ayudará en el manejo de la ansiedad, autoestima y para reforzar el cambio de conducta. Idealmente un profesional en educación física o similar que controle y ayude de manera individualizada a cada paciente. Pronóstico Dependerá de lo comprometido que esté el niño y sobre todo del compromiso de los adultos responsables de cumplir las indicaciones dadas por el equipo médico. También es importante la mantención de las indicaciones en el tiempo, ya que debe mantenerse el cambio de conducta para evitar recaídas, que en esta condición son frecuentes. Al llegar a la tercera edad el organismo experimenta una serie de cambios, los cuales sumados a la disminución de actividad física y otras enfermedades propias de la edad, influyen y alteran los hábitos alimenticios. Las demandas energéticas para realizar funciones básicas como respirar, bombear el corazón, etc. comienzan a disminuir un 5% cada década. De esta manera, si las personas mantienen los mismos hábitos alimenticios a los 40, 50 y 60 años la tendencia será a subir de peso, por lo que se debe tomar conciencia de esto y preocuparse de la dieta con anterioridad. A esto se suma la disminución de la masa muscular y el aumento de la cantidad de grasa, además de sufrir alteraciones en su distribución concentrándose principalmente en la zona abdominal. ¿Cómo y qué comer? Conforme va avanzando la edad comienzan a aparecer una serie de otros trastornos que también alteran la nutrición de las personas. Entre ellos destaca la pérdida de dentadura. Como tienen menos piezas dentales o ya utilizan prótesis dentarias no pueden comer cosas de consistencia muy dura, por lo que se recomienda prepararles alimentos blandos o triturados en forma de puré o papillas. Las sopas son también una muy buena opción. Por otro lado, se recomienda evitar las frituras en la preparación de las comidas, sobre todo porque los adultos mayores suelen tener un colesterol alto. Es preferible, hornear, hervir o cocinar a la plancha los alimentos. Los sentidos como la vista, el oído y el olfato también sufren ciertos cambios, pero el gusto es el más perjudicado producto de una atrofia en las papilas gustativas. Es necesario una buena presentación de los alimentos y el uso de especies y saborizantes para realzar el sabor de las comidas. Disminuyen también las secreciones gástricas, la saliva, todo lo referente a los conductos internos del tubo digestivo, lo que hace importante evitar los alimentos irritantes y comer, en porciones pequeñas, tres a cuatro veces al día, para evitar la aparición de gastritis. Si bien todas estas alteraciones metabólicas son propias de la vejez, hay que tener en consideración que cada persona y cada caso es único y debe ser tratado con la ayuda de médicos y profesionales de la nutrición. En vista de que con la edad disminuye la movilidad intestinal, es importante añadir fibras en la dieta, como productos integrales y cereales. Se recomienda también el consumo frecuente de frutas y hortalizas que sean coléricas, es decir, que ayuden a eliminar la sal y favorezcan la producción de bilis, como es el caso de la alcachofa, el rabanito, la endibia, la berenjena, el níspero, la frutilla y el plátano. Las carnes rojas se recomiendan una a dos veces por semana, ya que aportan proteínas. Las frutas debieran ser tres porciones diarias, el pan sólo al desayuno y la once, de preferencia disminuir lo más posible el consumo de sal y azúcar. La deshidratación es un mal frecuente a esta edad, por lo que hay que preocuparse de tomar mucho líquido. Producto de la disminución del calcio se producen varios problemas óseos, por lo que se requiere un consumo constante de lácteos (yogurt, leche, queso, quesillo, entre otros). Factores de riesgo El estado de ánimo influye directamente en la alimentación y en esta etapa de la vida la depresión, la soledad y el aislamiento social pueden llevar a los abuelos a no comer y a desnutrirse. Por otro lado, quienes sufren enfermedades como el Alzehimer, Parkinson y demencia senil también influyen en la nutrición, ya que muchas veces no se acuerdan que ya comieron y lo hacen dos veces, o simplemente no son capaces de alimentarse por sí solos. Youtube Facebook Twitter Buscar Llámanos +56 2 2913 0000 Las 24 horas del día, los 365 días del año. 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